Asmedista Destacado
De la pediatría, el gremialismo y otros afectos

Doctor
Juan Fernando Gómez Ramírez
La Junta Directiva de Asmedas Antioquia y el Comité Editorial de Momento Médico nominaron al médico Juan Fernando Gómez Ramírez asmedista destacado para esta edición. Juan Fernando Gómez tiene casi 30 años de ejercicio profesional, cinco de los cuales se desempeñó como jefe del Departamento de Pediatría y Puericultura de la Universidad de Antioquia y ocho como miembro del Comité de Currículo de la Facultad de Medicina. En dos oportunidades ocupó la Presidencia de la Sociedad Antioqueña de Pediatría y este año inició como Presidente de la Sociedad Colombiana de Pediatría. Actualmente es profesor titular de la Universidad de Antioquia, en donde labora como docente hace ya 23 años.
¿Qué significa para usted haber sido nombrado asmedista destacado después de casi 30 años de afiliado a Asmedas Antioquia?
Este nombramiento tiene un significado muy grande, toda vez que implica un reconocimiento por parte de colegas a quienes admiro mucho en su lucha por el mejoramiento continuo de nuestra profesión.
¿Qué aspecto destaca durante el tiempo en que ha sido socio de ASMEDAS?
Aunque en tantos años no he ejercido ningún cargo de liderazgo dentro de la Asociación, destaco mi participación caracterizada por una importante disciplina en cuanto a las políticas y actividades gremiales. He podido expresar allí mis opiniones con toda libertad y en algunas oportunidades fui delegado a la Asamblea. Actualmente soy miembro activo.
¿Qué concepto le merece la actual situación sindical en Colombia?
El sindicalismo tradicional, fundamentado solamente en lo reivindicativo, atraviesa hoy una severa crisis. Se avizoran cambios importantes en la dinámica sindical y en este sentido será necesaria una participación más propositiva que trascienda lo meramente reivindicativo. Las actuales estrategias de lucha sindical, si bien todavía están vigentes, van poco a poco perdiendo fuerza y poder. Creo que la confrontación sindical tendrá que resolverse en instancias de tipo administrativo, en mesas de trabajo y negociación. Los nuevos tiempos obligan a nuevas dinámicas.
¿Cuál es su propuesta concreta?
Pienso que para nuestro accionar es necesaria una estructura colegiada donde participen todas las asociaciones médicas, de especialistas, sindicatos, asociaciones académicas, colegios médicos regionales y que todos nos unamos para poder enfrentar de una manera fortalecida los embates que recibimos todos los días por parte del Estado y los particulares en el contexto de los nuevos entornos legislativos, que han dado al traste con muchas de las aspiraciones sinceras y justas que tenemos los médicos en el país.
¿Está de acuerdo con la unidad médica?
Claro que sí. Unirse significa participar y deponer egoísmos, ideas e intereses personales en torno al bien común. Pienso que, mediante mecanismos democráticos, transparentes y organizados, podemos generar Colegios Nacionales de Médicos, que nos permitan avanzar hacia la construcción de una sociedad más participativa, equitativa y justa.
¿Es necesaria la formación gremial de los estudiantes en las universidades?
Indiscutiblemente. Este es un aspecto que se analizó mucho en la reciente reforma curricular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia. Soy un convencido de que nuestros estudiantes deben ser críticos, reflexivos, participativos y proposititos, que deben constituirse en auténticos agentes de cambio social y en ello, la universidad pública juega un papel fundamental.
¿Qué puede esperar el país de la Universidad Pública?
La capacidad crítica y reflexiva que la universidad pública tiene por su misma naturaleza, debe constituirse en elemento fundamental para que sea escuchada y tenida en cuenta ante las instancias ejecutiva y legislativa como elemento reflexivo, no confesional ni dependiente. De esta manera, la universidad pública se hace indispensable para la sana controversia y la presentación de propuestas que nos lleven al necesario y posible cambio social.
¿A qué cree que se debe la apatía e indiferencia de los médicos con la agremiación?
De un lado, es poca la iniciativa para participar; y del otro, va cundiendo entre muchos una cierta desesperanza e incredulidad hacia los dirigentes gremiales. Cuando se asumen cargos de liderazgo, se puede ver con tristeza y preocupación que son pocas las personas que acompañan el trabajo gremial. Y, por el contrario, frecuentemente se encuentran muchas personas dispuestas a criticar lo que se hace y a convertirse en elementos que denigran de las ideas y posiciones que se toman.
Pero estamos en un país libre, y eso es válido
Por supuesto. La diversidad es algo inherente a la condición humana; las ideas opuestas y contrarias, y la posibilidad de controvertirlas, son necesarias; pero, cuando se brinda esa posibilidad, la gente la desprecia y es cuando se presentan las dificultades para avanzar fortalecidos en los diferentes procesos.
¿Qué mensaje entregaría usted al gremio a través de Momento Médico?
Que combatamos la desesperanza, que intentemos asociarnos cada vez más, que nos fortalezcamos como gremio y como institución para que, en el juego libre de las ideas, podamos ser escuchados y contribuir positivamente en el devenir de la medicina y de la sociedad. Nuestra profesión tiene un enorme bagaje histórico y una indiscutible trascendencia hacia el futuro, luchemos por todos aquellos ideales sociales, profesionales y personales a los que tenemos derecho
¿Qué concepto le merece la Ley 100?
La Ley 100 como tal, bajo postulados que nadie discutiría en su bondad, ha traído más desventajas que ventajas a la población. Si bien se argumenta que la Ley 100 aumentó la cobertura, se puede cuestionar su eficacia pues no alcanza a llenar de ninguna manera las necesidades reales de la población y quines logran acogerse a ella no encuentran la calidad necesaria y posible para buscar la salud, promover su mantenimiento y prevenir las enfermedades. Mi visión con respeto a esta ley es pesimista, ya que no le ha servido al pueblo en lo que pretendía servirle; además, porque ha desviado su objetivo central, cual es el de brindar una salud integral a la población; opino todo lo contrario de lo que piensan los legisladores para quienes el concepto de salud tiene que ver única y exclusivamente con la atención médica y no con la mejoría en las condiciones ambientales, de nutrición y educación, absolutamente necesarias para que la salud, como sumatoria de estas se dé, se mantenga y acompañe en el diario vivir a los colombianos.
¿Cómo influyó la Ley 100 en el ejercicio médico?
Ha disminuido y comprometido la dignidad de la profesión médica, pues convirtió al médico en obrero de la enfermedad y le impidió ejercer, de manera gratificante, la profesión para la cual estaba capacitado, debido a que creó una serie de limitaciones sujetas, claro está, a los determinismos económicos que se instauraron con la Ley y que posicionaron como protagonistas de su ejecución a los intermediarios de la salud.
¿Qué cambios ha generado el modelo actual en el ejercicio de la Pediatría?
Como especialidad, la Pediatría afronta la misma crisis que las demás especialidades médicas, desde la calidad de la relación médico paciente pasando por limitaciones en el estudio adecuado de los pacientes y sus enfermedades y limitaciones en la prescripción de medicamentos impuestas por los intermediarios de la salud, todo lo cual perjudica el desarrollo digno del ejercicio profesional y la calidad de la atención médica.
¿Cuál es su concepto sobre la actual situación de la educación pública?
La educación pública en nuestro país soporta una crisis muy grande. A pesar de ello estoy convencido, como lo dice una autora, que “la educación es el pasaporte hacia la libertad”, que el pueblo que se educa se hace libre. Y en este sentido creo que el cambio que necesita el país sólo llegará a través de la educación. Una educación liberadora que permita la formación de personas autónomas, capaces de ejercer la libertad con responsabilidad, para contribuir a la reestructuración de un tejido social responsable del cambio que necesita y merece la población colombiana. Tengo un gran concepto de las universidades públicas y estoy plenamente convencido de que la educación pública será un bastión del cambio social que todos anhelamos. Es preocupante el desequilibrio existente entre el número de universidades privadas (algunas de muy buena calidad) y públicas, lo que le resta posibilidades de educación a la población carente de recursos económicos.
¿Cómo fue su experiencia cuando participó en el Comité de Currículo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia?
Muy gratificante y enriquecedora en los aspectos personal y profesional. Cambiar un currículo es lo más difícil que puede haber en una institución educativa, y más porque hacía casi 50 años que no se daba un cambio curricular en nuestra Facultad. Sin embargo, con la participación creciente y activa de las directivas, un grupo considerable de docentes y de estudiantes, y con el apoyo y colaboración de expertos internacionales que se constituyeron en bastiones ideológicos, se fraguó la propuesta con la idea básica de mejorar la calidad de nuestros egresados y contribuir a que los estudiantes mismos participaran activamente en su formación educativa, en que aprendieran a aprender, lo cual, estamos seguros, les conferirá elementos para ejercer, con gran idoneidad, la medicina en los años futuros.
¿Cómo recibe su nombramiento como Presidente de la Sociedad Colombiana de Pediatría?
Me honra este nombramiento y me obliga a continuar con gran empeño el trabajo gremial y social, porque estoy convencido que como dirigente gremial tengo que ser agente de cambio social, más aún, por la característica específica de mi especialidad, que trabaja por la infancia, con los niños que son, no sólo el futuro, sino también el presente de la patria.
Principales puntos a desarrollar en su gestión
En lo gremial, hay que seguir luchando por la dignificación de la profesión del pediatra y la mejora en sus condiciones laborales, mediante estudios que actualmente se vienen haciendo para conocer su realidad. En lo académico, estoy convencido que la profesión trascenderá sólo con un gran soporte académico e investigativo, donde la realidad del país sea estudiada con claridad e idoneidad. En lo social, hay unos claros lineamientos relacionados con la crianza social; para ello, trabajaremos con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, en la propuesta de una Crianza Humanizada que trascienda lo que debe ser la formación y educación de los niños colombianos, desde el hogar y las instituciones educativas.
¿Ha realizado algún trabajo editorial?
Sí. Con un grupo de colegas fui coeditor y coautor del texto “Fundamentos de Pediatría”, producción en cinco tomos que se realizó con la Corporación de Investigaciones Biológicas CIB; coeditor y coautor de textos de Puericultura, entre ellos “El niño sano” y “ Puericultura: el arte de la Crianza”; coeditor del texto “Pautas de Tratamiento en Pediatría” y del boletín mensual “Crianza Humanizada”, producido por el grupo de Puericultura de la Universidad de Antioquia, el cual coordino actualmente. También participé en la creación de la revista “Crianza y Salud”, con la directiva anterior de la Sociedad Colombiana de Pediatría y actualmente soy su director.
¿Cómo cree usted que pueden incidir el TLC y el ALCA en el desarrollo del ejercicio médico y en la salud de los colombianos?
El TLC y el ALCA implicarán una serie de retos y desafíos para el país. Y la lucha hay que darla para que este libre comercio se dé en condiciones de igualdad, pues no podemos desconocer las limitaciones de nuestro país en tecnologías y en mercadeo. Es posible que esto pueda incidir en el nivel de salud de la población, pues estoy convencido que la salud va más allá de la simple formulación de un medicamento. Hay que ser optimistas, pero me quedan algunas reservas de que los determinantes no sean los de la calidad sino los de cierto facilismo económico que promuevan trabajar a destajo y a un precio más bajo sin importar la calidad de la atención misma.
¿Cuál es su concepto sobre la situación social del país?
Es muy grave. Somos uno de los países más inequitativos del planeta. Como bien lo decía el representante de la ONU, en Colombia hay algunas franjas sociales que viven como en Europa y muchas otras franjas que viven peor que las regiones más apartadas de África.
¿Qué papel debe desempeñar el médico, específicamente, el pediatra, para contribuir a mejorar la situación social?
No podemos ser apocalípticos en cuanto a la actual situación nacional. Los médicos tenemos claro que el problema central de Colombia es de carácter político con gran influencia en lo social y económico, y que tiene que ver con la iniquidad, la exclusión social, la corrupción y la injusticia. En el caso de la Pediatría, el pediatra como educador debe ser un baluarte importante del cambio social.
Además de la medicina, ¿qué otras actividades practica?
Me encanta leer, no sólo temas médicos y pediátricos sino también literatura, arte y poesía, hábito que heredé de mi padre. Leer me ha permitido mejorar la comunicación con mis colegas, con los niños, con los padres de familia y con los distintos estamentos sociales. Amo la música en general. Tengo una inclinación grande por el contacto con la naturaleza en compañía de mi esposa Sofía y mis dos hijos Alejandro y Paulina, estudiantes universitarios y que constituyen mi soporte afectivo. Pienso que es algo que nos ayuda a encontrarnos con nosotros mismos y a recargar energías para continuar de manera comprometida con las labores que desempeñamos diariamente.
Su concepto sobre Momento Médico
Es una publicación muy interesante pues, además de su necesaria connotación gremial, divulga ampliamente manifestaciones humanísticas y comunicativas producidas por los médicos; además, ha mejorado mucho en los últimos meses en la calidad de la diagramación y de la edición, lo que hace de ella una publicación bastante grata.

|