NACIONES UNIDAS, 20 de septiembre
Jefes de Estado y de Gobierno y sus representantes subrayaron hoy aquí su determinación de combatir el hambre y la pobreza y reafirmaron el papel central de las Naciones Unidas y sus agencias, fondos y programas, reportó PL.
Un número indeterminado de participantes suscribieron la denominada declaración de Nueva York con que concluyó una especial cumbre promovida originalmente por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
El documento expresa la convicción común de emprender esa lucha en el mundo como esencial para la seguridad y la estabilidad de los países desarrollados y en vías de desarrollo.
Reconoce el papel importante que puede desempeñar un sistema comercial multilateral libre que permita la creación de empleos y la distribución de las riquezas.
 Los signatarios consideran decepcionante el balance de la Cumbre Mundial de la Alimentación e instan a que sus objetivos se alcancen sin demora porque sin acciones resueltas no se podrán lograr las metas del Milenio para el año 2015.
En cuanto a la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) de un 0,7% del Producto Interno Bruto por parte de los países ricos, señalan que "muchos esfuerzos quedan por hacer" para conseguir 50 mil millones de dólares anuales adicionales requeridos.
Sin proyectar soluciones concretas, el documento reconoce que ha llegado el momento de prestar atención en lo adelante a mecanismos de financiación innovadores, públicos, privados, obligatorios y voluntarios, para mejorar el nivel de la ayuda.
En ese sentido, se alentó a la comunidad internacional a examinar con atención un informe elaborado por el grupo técnico establecido por la Declaración de Ginebra del 30 de enero del 2004.
Proclama la declaración que "el mayor escándalo no es que el hambre exista, sino que todavía no haya desaparecido cuando tenemos los medios de erradicarla, y es hora de actuar porque el hambre no espera". |