Berna, Bruselas, Wuppertal, 20 de agosto de 2004
Señor Presidente:
Desde hace muchos años observamos desde Europa, con gran pena e indignación, la situación política y social en Colombia. Solamente en los últimos años ha habido más de 500 asesinatos de sindicalistas. Los sindicatos suizos y alemanes hemos constatado sobre el terreno la sistemática persecución y violencia ejercida contra las organizaciones sindicales y sociales colombianas.
Hemos tenido conocimiento, a través de la CUT, varias ONG y organizaciones que se ocupan de los derechos humanos, del asesinato de tres líderes sindicales el pasado 5 de agosto en el caserío de Caño Seco, municipio de Saravena en Arauca. Se comunica que Héctor Alirio Martínez, Leonel Goyeneche y Jorge prieto han perdido la vida, según nuestras informaciones, a manos del Ejército colombiano. Además nos informaron de la detención de Samuel Morales, presidente regional de la CUT, y Raquel Castro, dirigente sindical de ASEDAR, sindicato del magisterio.
Con mayor preocupación aún, observamos las declaraciones de mandos militares y del señor vicepresidente de la República, Francisco Santos, que justifican los asesinatos amparándose en la existencia de procesos judiciales contra las víctimas, obviando de plano que éstas contaban con medidas cautelares de protección dictadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Hemos conocido personalmente a algunas de las víctimas y podemos constatar los esfuerzos que realizaban a favor de sus organizaciones, de la defensa de los derechos humanos y así han sido portavoces de las comunidades araucanas en las numerosas movilizaciones, marchas y paros cívicos.
Señor Presidente: La urgencia moral y la obligación constitucional de esclarecer los hechos exigen determinar responsabilidades y castigar a los culpables. Por esto, se necesita una investigación imparcial con participación internacional que esclarezca la verdad y cumpla con las demandas de justicia y reparación de este execrable crimen. Solicitamos, adicionalmente, señor Presidente, que la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Colombia y otras organizaciones humanitarias nacionales e internacionales san invitadas a formar parte de esa comisión.
Luto e ira nos conmueven pensando en estos tres hombres, sindicalistas valientes, que dejan sus familias y su gente. Estos asesinatos quieren destruir el tejido de las organizaciones sindicales y sociales pero no lo lograrán. Por último, rechazamos el evidente complot contra la CUT que muestra claramente las deficiencias democráticas en su país. Exigimos la libertad inmediata de Samuel Morales y Raquel Castro, y que no se produzca ni una muerte más.
Vasco Pedrina, Presidente del Sindicato del Construcción e Industria, GBI, Suiza.
Paul Rechsteiner, Presidente de la Unión Sindical Suiza, SGB.
Paul Lootens, Secretario Federal de la Central General Belga FGTB
Urich Franz, BaSo-Chemiekreis de Alemania.
Bea Sassermann, Dirigente sindical en la Empresa Bayer de Alemania.
Hoy, más que nunca, ofrecemos nuestra solidaridad con los sindicatos de Colombia
Solicitamos al Gobierno colombiano:
-Que elabore una política global de Derechos Humanos que cumpla plenamente los compromisos internacionales de Colombia, las recomendaciones de la ONU y otras organizaciones intergubernamentales, incluidas las relativas a actuar para poner fin a la impunidad, hacer frente a los grupos paramilitares respaldados por el ejército, disolverlos y garantizar la seguridad de los sectores de población más vulnerables.
-Que garantice que se lleven a cabo investigaciones exhaustivas e imparciales sobre las violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, que garantice que los responsables de esas violaciones comparezcan ante la justicia, que los miembros de fuerzas de seguridad que las investigaciones judiciales o disciplinarias concluyan que han estado implicados en casos de violaciones de los derechos humanos o connivencia con os paramilitares, sean apartados de sus puestos hasta que se determine su culpabilidad o inocencia.
-Que anule las propuestas que amenazan con arrastrar aún más a la población civil al conflicto armado y con reinventar el paramilitarismo a través de medidas como la red civil de un millón de informantes o el ejército de soldados campesinos.
-Que ponga fin a su peligrosa campaña para deslegitimar el trabajo llevado a cabo por los defensores de los derechos humanos, los activistas a favor de la paz y los sindicalistas, muchos de los cuales han sido víctimas de detenciones en masa, detenciones arbitrarias y asaltos a domicilios y oficinas.
Sindicatos Suizos, BaSo Chemiekreis, Red de Solidarida Internacional RSI, Caravanistas por la vida de sindicalistas colombianos.

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