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Asmedista destacado

Álvaro Franco Giraldo

Entre la medicina, la salud pública y la realidad social


De su formación académica

Culminó sus estudios de medicina en la Universidad de Antioquia en 1980. Realizó el doctorado en Salud Pública y una especialización en Estado y Políticas Públicas, ambas en España. En el Alma Máter hizo una maestría en Salud Pública y un Diplomado en Filosofía. En la Escuela de Salud Pública de México se especializó en Administración de Hospitales y realizó estudios en Seguridad Social en el CIESS de México.

Su experiencia en la docencia

Ex Decano Facultad Nacional De Salud Pública. Profesor de la Universidad de Antioquia desde 1989. Ex Auxiliar de docencia en la Facultad de Medicina, Universidad de Antioquia. Profesor Invitado (varias universidades en distintos países).

De su desempeño profesional

Miembro, Asesor permanente del Consejo Nacional de Seguridad Social (1995-1998). Miembro del Consejo Territorial de Seguridad Social en Salud de Antioquia (1995-1998). En Metrosalud, Director de Centro de Salud y Unidad Hospitalaria (1984-1988). Médico en el SSS de Antioquia (1980), Servicio Seccional de Salud de San Andrés Islas, Cruz Roja Colombiana, ISS (Antioquia, 1981-1983). Médico Metrosalud, Medellín (1983-1988).

De su participación en la Asociación Médica

Me afilié a ASMEDAS en 1980. He participado en actividades gremiales, asambleas y demás espacios de discusión del gremio médico. Soy, además, articulista de MOMENTO MÉDICO. También he participado en paros médicos y foros políticos del gremio. He sido ponente y panelista en varios eventos académicos, políticos y culturales programados por la Asociación Médica.

De la actual situación sindical en Colombia

El sindicalismo, en general ha decaído en el mundo como consecuencia de las tendencias de los últimos 15 años, la globalización, el deterioro de lo público y la pérdida de los derechos, en la generalidad de los casos. Fundamentalmente por el cambio en las relaciones obrero patronales, empujados por las nuevas modalidades de contratación y de flexibilización laboral que han propiciado su inestabilidad. A la crisis, se suma la persecución política y de otro tipo, que se cierne sobre los sindicalizados; y otros desequilibrios mundiales, dados en el contexto de las veleidades políticas, propiciadas por el derrumbe de la antigua Unión Soviética y de los países de la órbita socialista. No obstante, al vaivén de los acontecimientos se renovará el sindicalismo para resolver una contradicción que es evidente: el empeoramiento de las condiciones de vida y laborales, nunca resueltas por los patronos. ASMEDAS ha sido un sindicato importante, que aglutina a la fuerza laboral médica, en el caso colombiano; pero es mucho más que un sindicato, es una agremiación que persigue unos fines de mayor alcance que la sola reivindicación laboral. Es un órgano de participación pluralista de todos los médicos, de la medicina liberal, aún de los médicos patronos y empresarios, o de médicos con militancia liberal-conservadora; ostenta en algún caso la representación del imaginario médico que trasciende lo laboral. Recientemente se ha convertido en un órgano de expresión y participación política de los médicos, en una época en que esta profesión ha dejado de constituir una elite cercana a los políticos tradicionales y debe establecer sus propias maneras de hacer política.

Del futuro de Asmedas Antioquia

ASMEDAS ha sorteado con relativo éxito la etapa más difícil del embate Neoliberal contra los proyectos públicos, sociales, políticos e igualitarios. A pesar de la profundización de nuevos factores de deterioro social en el país (condiciones de violencia y el engranaje clasista de la sociedad colombiana), otro amanecer se vislumbra: la construcción de un mundo distinto, más favorable al humanismo, al desarrollo social y proclive a los derechos humanos, en lo cual organizaciones como la nuestra tienen un decisivo papel que cumplir en la sociedad, no sólo defendiendo el trabajo, tarea que continuará con unos ribetes diferentes a los heredados del fordismo. Corresponde a los médicos participar, en la construcción de una sociedad más humana, generar propuestas para enfrentar conjuntamente el desempleo médico y la precariedad laboral a la cual nos han sometido y comprometerse más aún con el trabajo político de la Asociación por la defensa de los intereses gremiales y ciudadanos.

De su participación en los conflictos estudiantiles

Mi participación fue más de orden reflexivo e ideológico, aunque también cumplí algún papel en la representación estudiantil, gremial y política. Si bien los paros estudiantiles fueron una modalidad que hoy ha perdido fuerza, destaco el papel ideológico porque los conflictos estudiantiles, mejor aún, el movimiento estudiantil, fue un espacio interesante y motivador de reflexión política. La política estuvo vedada, desde siempre en Colombia para las personas que se movieran por fuera de la tradición bipartidista; o ni siquiera era por esto, no había espacio sino para unos pocos elegidos. Fue una época de aprendizaje grande de lo político, de lo social y de lo gremial. En salud, específicamente, el movimiento estudiantil y el movimiento profesoral sirvieron para plantearse temas que posiblemente las universidades todavía no habían aprendido o no interpretaban de cara a la realidad y condiciones de vida de las gentes. En el ámbito estudiantil se pudo vivir y construir teoría acerca de la salud pública y hoy debo decirlo con orgullo, después de pasar por varias universidades en distintos países: la salud pública que siento y vivo proviene de allí, de los movimientos sociales, y del movimiento estudiantil de los años 70 a 80. Ser salubrista tiene una connotación muy cercana a aquellas vivencias de las asociaciones populares de aquella época y muy lejano del sentir de la burocracia pública que trabajaba en el sector, y mucho más lejana del gerencialismo que nos impusieron el neoliberalismo y las reformas de los últimos lustros.

De la crisis de los hospitales universitarios y la formación del recurso humano

Indudablemente, la crisis afecta la formación del personal de salud, en todas sus formas, pero lo que nos afecta más gravemente es la privatización de los hospitales públicos a partir de la reforma de 1993 (me refiero a las fuentes de financiación, porque se podrá discutir que siempre fueron fundaciones privadas, aún los más públicos). Es el nuevo esquema de mercado, en que no sólo los servicios de salud sino también la educación y la formación son una mercancía transable al mejor postor, dependiendo de quien pague la formación. Antes, aún en las peores crisis financieras que siempre existieron, el personal de salud en formación, por el contrario, coadyuvaba a la solución de la crisis, con su aporte valioso. Hoy esto es de otro tenor, se ha perdido el sentido de lo público y lo que no se mueva dentro de la ley de la oferta y la demanda no tendrá cabida. Hoy, las crisis financieras obedecen a aspectos diferentes de orden estructural, ya no es por falta de recursos o de presupuesto como en el anterior modelo; son consecuencia de unas reglas de juego nuevas encaminadas al libre mercado para la financiación. Una contradicción de fondo atraviesa esta crisis: Los hospitales públicos deben responder a unas necesidades de eficiencia económica pero también a las necesidades de eficiencia social (atención de población pobre y vulnerable y lograr el equilibrio financiero).

Del proyecto de ley que reforma el sistema de salud colombiano y el de la formación del recurso humano

Estos proyectos obviamente no cambian en lo fundamental la reforma de la Ley 100 de 1993. Tanto el uno como el otro pretenden integrar y corregir, cada uno en su área específica, aspectos que en la reforma inicial aún quedaron desajustados de la columna vertebral del modelo económico. Esto puede leerse aún en los debates que se han dado al respecto, ya no tan arduos, entre quienes lo ven como el hundimiento definitivo del sistema y quienes siguen insistiendo en que hay que establecer correctivos, al parecer convencidos, unos y otros, de que una contrarreforma alternativa ya no tiene cabida en el país.

Estos proyectos sólo buscan consolidar o profundizar el modelo, así incluyan temas aparentemente más sociales, como el 052 (desarrollar integralmente una política de Salud Pública pero es sólo un cambio en la forma, fortalecer el Sistema de Vigilancia y Control ampliando las responsabilidades, fomentar la cobertura universal del Régimen Subsidiado, vigilar los recursos descentralizados aunque es un proyecto centralista, controlar la integración vertical de los aseguradores, fortalecer la red pública de prestadores de servicios de salud aunque lo que busca es la armonización y racionalización del servicio).

En cuanto al Recurso Humano, este ha sido el tema más débil de la reforma de 1993; los trabajadores de la salud fueron siempre dejados al margen de cualquier posibilidad de participación, muy seguramente porque se tenía la convicción por parte de los propulsores externos del modelo que de cualquier manera los perjudicarían y afectarían la llamada formación de recursos humanos. No es claro tampoco que haya existido durante esta época una política de recursos humanos, pero también era lógico porque la coordinación estatal resultaría inoportuna para el mercado. Ahora cuando las falencias se han hecho mayores será necesaria una regulación por la vía estatal. Algunos temas quedan pendientes (en el 024, ejercicio de las profesiones y ocupaciones): la protección de la medicina, de la profesión médica, de la investigación en recursos humanos; la representatividad de los trabajadores y los gremios, los problemas de flexibilización laboral y de empleo profesional, las condiciones del trabajo; afecta el punto álgido de la autonomía universitaria, según expertos en formación de recursos. Sobre estos temas de reforma se puede ampliar más en la publicación: Franco Álvaro. La crisis hospitalaria actual en Colombia. Revista Nuevos Tiempos (COHAN, Medellín) 2004, julio-diciembre.

Del estudio sobre Epidemiología Política

En Colombia podría llamarse Macro política y salud. Los ejes de este trabajo, que apenas empieza, y que vengo realizando junto con algunos catedráticos españoles, están dados por el rol del estado, las variables macroeconómicas y la política en el contexto de las reformas impulsadas en la época de la globalización. Más específicamente, se quiere establecer el impacto negativo de la globalización y de estas macro variables como las políticas de ajuste estructural impulsadas por el Consenso de Washington y los Organismos Financieros Supranacionales, y cuánto han influido en la salud mundial y de las gentes en los diferentes países. Así mismo, el efecto positivo de la democracia sobre la salud (estudio destacado por el diario El País de España y publicado en British Journal Medical de Londres).

De los objetivos de este estudio

El estudio apunta a desbrozar los nexos entre macro economía y salud pero también a determinar el carácter modulador o catalizador que deben cumplir la política y el Estado (indicadores de democracia) sobre la salud de la población. Tiene un propósito de mayor alcance: influir en las decisiones políticas, en la formulación de políticas de salud de orden global.

De su experiencia como investigador en España

La experiencia queda más o menos resumida atrás, culminando en tres publicaciones internacionales y un libro, todavía en proceso. Además de España, mi trabajo ha estado concentrado en la Facultad Nacional de Salud Pública (U. de A.). Con un pequeño grupo de profesores tuve la iniciativa hace unos 6 años de constituir un Grupo de Investigación, denominado Gestión y Políticas en Salud, el cual fue reconocido nacionalmente en el año 2000 y ahora calificado por Colciencias en la máxima categoría nacional (Excelencia - A). Hemos trabajado en tres líneas de investigación: Políticas y Salud, Seguridad Social y Gerencia de Servicios. La idea es la misma, imbricar los temas investigativos con las iniciativas políticas. En Alicante (España) y en Barcelona tenía algunos trabajos con esta misma perspectiva, monitorear políticas de salud e influir en la toma de decisiones. Los trabajos referidos atrás han surgido de allí, pero también hay muchos más originados dentro del fragor académico del grupo en la Facultad Nacional de Salud Pública.

De otras ocupaciones y quehaceres

Mediante la investigación, la principal opción intelectual, me aproximo a áreas afines a la salud pública como son la seguridad social, la política y la economía. En ellas trato de encontrar instrumentos y métodos que puedan fortalecer el desempeño salubrista y la visión política. Me intereso por los temas políticos y globales (es mi diletantismo), la mundialización es actualmente la principal preocupación de orden epistémico y político. Escribir es una labor que me gusta, bien como trabajo, como diversión, como opción política o como mera forma de sentir que existimos a través de lo que pensamos, aunque comprendo siempre que es la actividad más complicada y difícil para quienes así lo intentamos. La mayor parte del tiempo, como seguramente les sucede a muchos médicos, la dedico a INTERNET; no es exactamente una diversión sino una forma, la más expedita, de conectarnos con la realidad y con el mundo, gran parte de mi tiempo laboral y de ocio se consume en la Red. El escaso tiempo restante se reparte entre la vida familiar, el deporte (football, ajedrez, gimnasio) y participar en algunas iniciativas políticas como ha sido el Movimiento Nacional por la Salud Pública y la Seguridad Social.

El hecho más importante de su trayectoria

Indudablemente pertenecer a la Universidad de Antioquia. Un poco más de 15 años en esta institución como profesor, sumados a una vida estudiantil, desde los 11 años de edad, en esta misma Universidad. Ella me ha permitido culminar tres líneas de desarrollo personal: 1.) Ascender en el escalafón de méritos hasta profesor titular; 2.) llegar hasta el máximo nivel de formación doctoral; y 3.) acceder, por la vía administrativa al máximo cargo en una Facultad: Decano de la FNSP durante tres años. Pertenecer a una institución que aún siente lo público y respira los principios más acendrados de la ciudadanía y la democracia. Aunque haya que estar luchando permanentemente por conservarlos, en épocas en que el oscurantismo nos confunde y nuestro entorno se vuelve insoportable, o por nuestra contradictoria organización interna que en ocasiones vulnera los principios, obstaculiza el pensamiento y limita el desarrollo de la ciencia y la ideología.


Entrevista realizada por Luis Reinaldo Franco R., Comunicador Social Periodista de Asmedas Antioquia

 

 
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