ARTÍCULOS
. ¿Vamos hacia un
nuevo Gótico?


. De Maquiavelo a
Uribe Vélez Parte II.


. Izquierda y Derecha
en política colombiana.


. Tercerización del
recurso humano en
las ESE.


. Mandato Ciudadano
Segundo Congreso
Nacional por la Salud
y la Seguridad Social.



. Entrevista a
Representante
Alexánder López.


. Ser Laboral.

. Entrevista a
Román Vega R.



. Asmedista Destacado.


. Entrevista a
Gerenta de Metrosalud

. Científicas.


. Mujer y Médica.


. Los Trastámaras
. La Educación Pública


. Ventana indiscreta.


. Cocina y Cultura.


. Perfiles.


. La callada presencia.


. Manifiesto popular
Foro Social de Itagüí .


. Asociación Médica
Mundial.


. Sociales.

. Red de Estudiantes
asmedistas.


. Agenda.

. Poesía.

. Palabras mayores.
 

Científicas

Los otros usos de los antibióticos

O por qué debemos romper el hábito de usarlos siempre

 


Por Giuseppe Genta M.
Jefe Departamento de Pediatría y Puericultura
Facultad de Medicina, U. de A.

Ha sido una práctica común desde hace varias décadas en todos los congresos médicos del mundo, el incluir habitualmente temas relacionados con los antibióticos, puesto que tales medicamentos representan una parte importante de los recursos terapéuticos con los que cuenta un médico clínico que trate pacientes con infecciones bacterianas.

De los antibióticos se ha hablado profusamente; se les enfatiza en su uso adecuado, racional y eficiente buscando evitar una resistencia bacteriana cada vez mayor (resistencia globalizada); tampoco falta la referencia a los más recientes y, por ende, a los que han requerido un mayor desarrollo tecnológico y que resultan a su vez altamente costosos “y de los cuales la industria farmacéutica tiene obvios intereses económicos en su promoción y venta, puesto que son los patrocinadores de más del 90% de los eventos académicos en el mundo”. TROMBA Cinzia. Conflitti formativi . Lèducazione continua dei medici negli Stati Uniti alimenta un business miliardario. Rivista Tempo Medico #706 dil 17maggio 2001.

Muchos de los conferencistas en estos congresos son especialistas interesados en promover ciertos antibióticos ¡Promoción que, según pienso, no siempre está exenta de intereses económicos!

Consideraré los otros usos que les damos los médicos, “usos no académicos”, usos con frecuencia” irracionales”, es decir, cuando los usamos como: antipiréticos, antivirales o en reemplazo de los ansiolíticos (para los padres) y sobre todo cuando se recurre a ellos para aliviar la incertidumbre que acompaña cotidianamente nuestro ejercicio médico.

El uso de los antibióticos como si pudieran asumir el papel de “antipiréticos, antivirales y ansiolíticos” no es “una nueva moda”, es una práctica frecuente y desde hace mucho tiempo, no es exclusiva de los médicos; los farmaceutas y los boticarios los han “vendido (acaso recetado?)” por décadas. Recordemos los llamados “matrimonios”, es decir combinaciones de antibióticos y descongestionantes para tratar “resfriados”.

Debemos “usar los antibióticos inteligentemente”, puesto que desde su descubrimiento en 1928 y su introducción masiva a la población a principios de la década de 1940, han sido un recurso terapéutico maravilloso que han salvado millones de vidas, cuando se los ha utilizado juiciosamente, “pero su empleo indiscriminado y con fines eminentemente comerciales” puede llegar a acabar con ellos, situación que se está observando en muchas partes del mundo, generando un grave problema de salud pública, puesto que los costos de los nuevos antibióticos serán impagables para el grueso de la población; no sólo se les habrá llenado las arcas de dinero a las compañías farmacéuticas (lo que hace parte de su naturaleza de empresa), sino que se habrá malogrado triste y tontamente un maravilloso regalo de la naturaleza.

Recordemos que entre 1938 y 1942, cuando comenzó el uso experimental de la penicilina, el doctor Sydney S. Gellis, quien fuera editor de las revistas Current Pediatric Therapy y Yearbook of Pediatrics durante varios años, cuenta en una anécdota curiosa que “siendo un residente de pediatría durante el año de 1939, tuve bajo tratamiento a un paciente de 12 años que presentaba una septicemia causada por Staphylococcus Aureus, la cual fue comprobada por hemocultivos; dada la gravedad del caso me comuniqué con el doctor Chester Keefer en Boston, quien al escuchar atentamente mi historia me informó de un nuevo tratamiento basado en la “penicilina”. El doctor Keefer me proporcionó 4 ampollas de 5000 unidades cada una, las que se le aplicaron a razón de una diaria, el niño se recuperó totalmente; pero lo que me pareció más molesto fue el tener que recoger toda la orina del paciente para que el doctor Keefer volviera a obtener de nuevo los cristales de penicilina” (GELLIS S S. General Pediatrics; in Pioneers and modern Ideas. PEDIATRICS. 1998; 102#1 supplement July: 286-7).

Para el año de 1942 prácticamente todas las cepas de Staphylococcus Aureus eran sensibles a la penicilina; tres años después se descubrieron las primeras cepas productoras de betalactamasas y 15 años después (para principios de 1957) ya no se encontraban cepas de staphylococcus que mostraran sensibilidad a la penicilina.

En los primeros 20 años de uso generalizado de los antibióticos según Goldstein ”la expectativa de vida aumentó en 10 años, impacto tan significativo que, si se pudieran eliminar todas las muertes por cáncer, la esperanza de vida aumentaría sólo en 2 años”. GOLDSTEIN I. The Impact of Antibiotics on Medicine and Society. New York: International Universities Press Inc. 1958.

En los últimos cinco años se ha presentado un aumento cada vez mayor de muertes en niños por infecciones ocasionadas con cepas bacterianas resistentes prácticamente a todos los antibióticos conocidos; esto es causado por el uso indiscriminado de antibióticos en condiciones ampliamente reconocidas como virales, a pesar de su inutilidad demostrada en tales casos. Estos reportes proceden tanto de Europa como de Estados Unidos.

Estas condiciones son las siguientes:
1. Resfriados comunes (rinofaringitis catarrales) o” gripas”.
2. Bronquitis agudas (manifestadas por tos seca e imitativa).
3.Enrojecimiento faríngeo (causa general de ódinofagia y fiebre).

En un estudio realizado en la Universidad de Tennesse en la ciudad de Memphis, se encontró que los niños que hacía menos de un mes habían recibido antibióticos, estaban colonizados con Streptococcus Pneumoniae resistente a los betalactamicos (ARNOLD K E; LEGGIADRO R J; BREIMAN R F et al. Riks factors for carriage of drug-resistant streptococcus pneumoniae among children in Memphis, Tennessee. THE JOURNAL OF PEDIATRICS 1996; 128: 757-764).

Los pediatras sabemos, desde los estudios realizados por Kluger a comienzos de la década del ochenta, y lo corroboramos (empíricamente por supuesto) en la práctica diaria, que de cada 100 niños con fiebre un número cercano a los 10 se encuentran infectados por bacterias (13%); esto implica efectuar un tratamiento antibiótico, los otros 90 niños(87%) presentarán condiciones reconocidamente virales; sin embargo, un 60% de todos los niños (algunos creen que el porcentaje puede llegar al 75%) terminará recibiendo antibióticos; esto sugiere pues que cerca de la mitad de todos los niños con procesos virales reciben antibióticos que están lejos de ser inocuos; estos tratamientos, además de innecesarios y costosos, serán entonces potencialmente peligrosos (KLUGER M J. Fever. PEDIATRICS 1980; 66: 720-724 y KLUGER M J Fever revisited PEDIATRICS 1992; 90: 846-854.

Los antibióticos juegan habitualmente el papel de “ansiolíticos” para los padres; no en vano y con demasiada frecuencia, los médicos percibimos que los padres se sienten muy satisfechos cuando a sus hijos se les prescriben antibióticos (OFFIT P A, MD; FASS-OFFIT, B, MD; BELL, L M, MD. Breaking the Antibiotic Habit. A Parent ´s Guide to Coughs, Colds, Ear Infections, and Sore Throats. New York: John Wiley & Sons, Inc.: 1999).

Hoy es conocido el hecho de que al aumentar el espectro de los antibióticos se destruyen las cepas bacterianas sensibles y proliferan las resistentes; por lo tanto, debemos recordar que los antibióticos no crean bacterias resistentes, simplemente las seleccionan (GARDNER P; SMITH D H; BEER H and MOELLERING R C. Recovery of resistance (R) factors from a drug - free community. THE LANCET 1969; 1: 774-776).

Las bacterias deben pagar un ”precio biológico” muy alto por ser resistentes; las bacterias resistentes lo son porque han aprendido a producir una enzima (betalactamasa) que inhibe la penicilina; si se dejara de usar la penicilina, las bacterias sensibles acabarían teniendo una ventaja sobre las resistentes, puesto que no consumen energía y producirían una proteína que no es necesaria para sobrevivir, cosa que, si ocurre con las resistentes, con el tiempo éstas terminarán siendo incapaces de competir contra las bacterias sensibles.

Por lo tanto, si un niño deja de recibir antibióticos por lo menos durante 6 meses, las cepas de estreptococcus pneumoniae resistente decrecen de un 50 a un 5%,. Por eso, cuando dejamos de usar o usamos menos antibióticos, disminuimos la resistencia bacteriana. (ARASON V A; KRISTINSSON K G; SIGURDSSON J A, et al. ¿Do antimicrobials increase the carriage rate of penicillin resistant pneumococci in children? BRITISH MEDICAL JOURNAL 1996; 313: 387-391).

Esta lucha tan desigual trae aparejado el desarrollo de nuevos antibióticos semisintéticos, algunos de los cuales ya se están usando ampliamente como la teicoplamina, el cefepime, el meropenem, las oxazolidinonas y el aztreonam entre otros, los cuales resultan inmensamente costosos; y para complicar más las cosas, con los recientes tratados comerciales que incluyen la protección de las marcas registradas de los productos fabricados por las transnacionales farmacéuticas, será muy difícil que grandes masas de la población de nuestros países tercermundistas, cada vez más empobrecidos y explotados, puedan acceder a dichos productos cuando estos les sean formulados, lo que terminará aumentando cada vez más la brecha entre países pobres y ricos. Como quien dice seguiremos en las mismas…?

 

 
 
¿Quiénes somos? | Contáctenos | Sugerencias
© Copyright ASMEDAS 2004 (Asociación Médica de Antioquia).