Constancia del senador Carlos Gaviria
sobre la supuesta ley de Garantías Electorales Bogotá, 23 de mayo de 2005 Como un ejercicio de la más mínima coherencia ideológica y política, quiero manifestarles formalmente a las comisiones conjuntas mi intención de abstenerme de participar en el debate en torno al estatuto de la reelección. Como bien podrán recordarlo mis colegas del Senado, desde el primer día en que se propuso al Congreso la reforma constitucional que permitiría la reelección inmediata del Presidente de la República, he expresado mi más profundo desacuerdo con la iniciativa. Lo he dicho en este recinto, en los medios de comunicación y en los escenarios académicos que frecuento: no estoy de acuerdo con la reelección, ni en abstracto ni -en la coyuntura actual- con la reelección del doctor Álvaro Uribe. No voy a reiterar en esta ocasión los argumentos que me asisten para asumir esta posición, porque los repetí hasta el cansancio cuando fue oportuno. Básteme con decir, como lo hiciera ya magistralmente mi colega Darío Martínez, que participar activamente en el debate de hoy equivaldría a deliberar sobre si el método más adecuado para la pena de muerte es la inyección letal o la silla eléctrica, a pesar de estar absolutamente en desacuerdo con que el Estado, mediante una orden judicial o el medio que sea, disponga de la vida humana. Por tal motivo, como ya lo anuncié, debido a mi condición de contradictor radical de esta figura y sus consecuencias nocivas para la democracia, no puedo si no sustraerme del debate que ya inició en este recinto y limitarme, eventualmente, a señalar inconveniencias extremas que pueda tener el proyecto. Comprendo, sin embargo, los esfuerzos de quienes de manera más pragmática, más práctica, y ante la eventualidad de un fallo de exequibilidad de la Corte Constitucional, pugnan por restringir, hasta donde las mayorías lo permitan, los efectos perversos de la reelección presidencial sobre la administración pública, la contienda electoral y la suerte del país. En pocas palabras, sintetizo mi actitud: preferible a cualquier ley reglamentaria de la reelección es la prohibición de la misma, tal como lo establecía la Carta. CARLOS GAVIRIA DÍAZ
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