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Asmedista destacado

Byron Ramírez

De sus recuerdos y satisfacciones

Sus orígenes y formación académica

Nació en Segovia Antioquia, en el seno de una familia humilde y trabajadora; su nombre completo es Francisco Byron Ramírez Osorio. Su madre fue maestra de escuela rural mientras que su padre se desempeñó como minero en su juventud y, posteriormente, por un encomiable proceso autodidáctico, se convirtió en “contador público juramentado”, hecho este que le permitió culminar su vida laboral como subdirector en el Fondo de Previsión Social del Ferrocarril de Antioquia. De éllos, nuestro asmedista conserva en su mente conmovedores recuerdos y ejemplos de vida.

Desde los 5 años de edad, Bayron Ramírez reside en Medellín. Realizó sus estudios de primaria en la escuela pública Francisco Antonio Zea y su bachillerato en el Liceo Antioqueño de la Universidad de Antioquia. Manifiesta que “con la idea de ‘colaborar con mi granito de arena en la solución de los problemas que aquejan a la humanidad’, como pensábamos casi todos en ese tiempo”, realizó estudios profesionales en la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia. Allí se graduó en 1967 como Médico Cirujano, al lado de un selecto grupo de compañeros, “todos ellos incomparables e inolvidables”, afirma, y de los cuales destaca a los que aún permanecen más cercanos, como son Francisco Correa, José Francisco Polo, Enrique Arcila, Luis Fernando Acosta, Fabio Ramírez, Antonio Rangel, entre otros.

“Al día siguiente del grado fuimos incorporados al servicio militar, escogidos a dedo; se llevaron, ‘afortunadamente’, casi completo el equipo de fútbol que teníamos en el Internado, entre los que recuerdo a Jorge Bonett, Tiberio Álvarez, Alberto Vasco y Juan Guillermo Duque. Digo afortunadamente porque el equipo siguió funcionando en el ejército. Fueron 3 meses de una experiencia bastante interesante, de la cual obtuvimos el título de subtenientes de reserva”.

Desempeño profesional

Su año rural lo inició en el municipio de Sabanalarga Antioquia, en donde sólo permaneció unos meses, para luego ser trasladado y continuar esta labor en su pueblo natal. “De Segovia guardo recuerdos muy bellos y grandes satisfacciones personales y profesionales, pero también la triste desilusión de no haber hecho mucho más de lo que las circunstancias exigían”, afirma con cierta nostalgia el doctor Ramírez.

Luego de realizar un curso de Administración de Atención Médica y Hospitalaria en la Escuela Nacional de Salud Pública, hoy Facultad, se desempeñó como médico director, por breves períodos, en los municipios de Fredonia, Barbosa y Envigado; posteriormente, se vinculó como médico general al Consultorio Médico Departamental y a Cajanal. También laboró en el ISS como médico general durante 23 años, de los cuales los últimos diez estuvo en el CAA de Córdoba, en Consulta Externa, en una jornada de 8 horas diarias, hasta el momento de su jubilación. Allí tuvo la oportunidad de reemplazar, en varias ocasiones, al médico coordinador de dicho Centro de Atención.

Actividades de recreación

Desde muy joven, Byron Ramírez siempre fue practicante aficionado del deporte. Le gustaba el fútbol y llegó a ser integrante del equipo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia así como de los equipos de fútbol de la mayoría de las entidades en las que laboró. Orgullosamente, manifiesta: “Estuve presente siempre, creo que más por mi tenacidad y entusiasmo que por las habilidades requeridas en la práctica”. También jugaba ajedrez y tuvo la oportunidad de representar a la Universidad de Antioquia en algunos eventos universitarios nacionales. También practicaba, y aún lo hace, aunque con menor intensidad, el tenis de mesa y de campo, “ya más con la idea de agregarle vida a los años”, aclara entusiastamente.

Actualmente, retirado de casi todas esas actividades, nuestro asmedista destacado pasa la mayor parte de su “tiempo ocioso”, como él mismo le llama, en una pequeña casa campesina ubicada en el área semirural de Rionegro, en donde se entretiene cuidando una pequeña huerta casera y sumergido en el placer de la lectura y de la música de antaño, así como compartiendo, de vez en cuando, con amigos, pocos pero buenos. Allí también comparte, afortunadamente, con los miembros de su familia, cuando éstos pueden visitarlo porque sus actividades y ocupaciones se los permiten.

El mejor regalo

“Mi familia es el regalo más hermoso que me ha dado la vida”, afirma el galeno, mientras en sus ojos expresa una incontenible emoción con un brillo indescriptible. “Mi esposa, mis hijos y sus queridos cónyuges -todos poseedores de una calidad humana especial-, y últimamente mis dos pequeños nietos, Camilito y Valentina –en quienes la vida me ha brindado la última oportunidad de evocar nuevamente la ternura-, llenan completamente aspectos tan importantes en todo ser humano como son el amor y el sentimiento fraternal”.

El gremio médico

Byron Ramírez se afilió a la Asociación Médica en 1968, porque siempre tuvo, y aún mantiene, la convicción de que es la entidad gremial que más ha luchado en defensa de los intereses comunes de los médicos y de la profesión que ejercen. “En otros tiempos memorables ha habido, y actualmente también los hay, grupos de hombres y mujeres libres que luchan como quijotes en la búsqueda del ideal -cómo no evocar aquí el recuerdo de Alfredo Turizo Callejas, quien me honró con su amistad y su ejemplo de dedicación y dignidad humanas-“. Ha sido en varias ocasiones delegado seccional y nacional de Asmedas y miembro de la Junta Directiva del Fondo Social Médico de AMDA.

Sinceros agradecimientos

“Acepto este honroso homenaje con humildad y gratitud, como el último soldado a quien le han adelantado el turno en la fila, en el orden de los merecimientos. Lo asumo por la lealtad, aprecio y admiración que siempre he tenido para con la Asociación Médica y sus directivas (quiero nombrar especialmente a los doctores German Reyes, Carlos Giraldo, Esteban Zárate, Carlos Benavides, Elizabeth Escobar, Martha Lucía Correa, Luis Fernando Muñoz, y otros más) y para con los compañeros, muchos de ellos ya definitivamente ausentes y por aquellos que aún persisten con la esperanza de un mundo mejor y más digno para todos”, subraya nuestro asmedista, quien se siente inmensamente complacido con el reconocimiento que le brinda la Asociación Médica, pese a que cree no merecerlo.

“Mi sentimiento de gratitud hacia la Asociación Médica, para con todos los colegas que hacen parte de ella, y especialmente para con los miembros de su Junta Directiva y del Comité Editorial de Momento Médico, lo quiero expresar empleando y dedicándoles a cada uno de ellos una reflexión de Bertrand Russell, quien en su obra “Misticismo y Lógica” escribió sabiamente un texto que ha dejado huellas en mi alma y que hoy quiero compartir con ellos y con los lectores de Momento Médico:

“Unido con sus semejantes por el más fuerte de todos los vínculos, el de un destino común, el hombre libre encuentra que siempre lo acompaña una nueva visión que proyecta, en toda tarea cotidiana, la luz del amor. La vida del hombre es una larga marcha, a través de la noche, rodeado por enemigos invisibles, torturado por el cansancio y el dolor, hacia una meta que pocos pueden esperar alcanzar y en donde nadie puede detenerse durante mucho tiempo. Uno tras otro, a medida que avanzan, nuestros compañeros se alejan de nuestra vista atrapados por las órdenes silenciosas de la muerte omnipotente. Muy breve es el tiempo en que podemos acompañarlos, en el que se define su felicidad o su desgracia. Ojalá nos corresponda derramar la luz solar en su senda, iluminar sus penas con el bálsamo de la simpatía, darles la pura alegría de un afecto que nunca se cansa, fortalecer su ánimo desfalleciente e inspirarles fe en horas de desesperanza”.

De ahí que nuestro asmedista destacado exalte el trabajo gremial y considere que las nuevas generaciones de médicos deben vincularse al trabajo colectivo para poder luchar, unidos, en defensa de la dignidad del ejercicio médico y de los derechos de los pacientes que constituyen, finalmente, la principal razón de ser de tan noble y humana profesión como lo es la medicina. Sólo estos logros quedarán en la historia como prueba de que existimos, luchamos y contribuimos a un mundo mejor.

Entrevista realizada por Luis Reinaldo Franco Restrepo, Comunicador Social Periodista de Asmedas Antioquia

 
 
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