
Píldoras
¿Y de nuestra guerra qué?

Pastrana, nuestro eterno “presentador”, no era la persona idónea para convencer a la guerrilla y a los empresarios de que debían ceder bastante para lograr un acuerdo social de convivencia pacífica; fueron cuatro años de desprestigio inútil de la importante herramienta del diálogo.
Uribe ofreció ganar la guerra interna fortaleciendo las fuerzas armadas; no ha podido ocultarnos el sol con su firme mano, y ahora anda más tiempo para conseguir helicópteros y tanques para bombardear la selva, mientras la guerrilla y los paramilitares se pasean por Palacio, por el Congreso, por la Fiscalía y por todas partes.
La paz es posible resolverla inmediatamente; el cambio sería del día a la noche, el enorme presupuesto de defensa podría emplearse en salud, educación, recreación, cultura, empleo, etc.; si usted quiere la paz, comience por aceptarse mentalmente como un activista del pacifismo solidario, capaz de desprenderse de algo de lo que tiene para que en la patria no existan el hambre, la ignorancia y el desamparo; si no, por lo menos no fanfarronee.
Fajardo consigue recursos para sostener económicamente a los jóvenes que optaron por las armas, mientras le da la espalda a los cientos de jóvenes que eligieron la música como proyecto de vida; Altavoz 2005 prometió imparcialidad y oportunidad, pero terminó promocionando a los mismos con las mismas, dejando 130 bandas musicales a merced de los mercenarios.
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