Divina colaboración
Dicen que en los evangelios apócrifos se narra que cuando Dios creó el mundo, henchido de magnificencia por el hombre, decidió conceder dos virtudes a cada pueblo: a los suizos los hizo ordenados y metódicos, a los a los ingleses los hizo persistentes y puntuales, a los alemanes los hizo recios y estudiosos, a los japoneses los hizo prácticos y trabajadores, a los italianos los hizo alegres y románticos, a los franceses los hizo cultos y refinados, a los gringos los hizo cómodos y convencidos, pero, cuando llegó el turno a los colombianos, se volvió hacia el ángel que tomaba nota y le dijo:
-Los colombianos van a ser inteligentes, buenas personas y uribistas. Y así se hizo. Pero cuando terminó de crear al mundo, el ángel le preguntó:
-Señor, a todos los pueblos les diste dos virtudes, pero a los colombianos tres, ¿no hará que prevalezcan sobre los demás?
–Tienes razón, mi buen ángel, pero como las virtudes divinas no se pueden quitar, que los colombianos tengan tres, pero cada colombiano sólo pueda tener dos.
–A ver si entiendo, aventuró el ángel, -el colombiano uribista y buena persona, no podrá ser inteligente; el que sean inteligente y uribista, no podrá ser buena persona; y el que sea inteligente y buena persona, no podrá ser uribista.
–Exacto, mi buen ángel.
|
|