Metamorfosis de la Ley 100
Recordemos que con la Ley 100 de 1993, sus promotores como Álvaro Uribe Vélez, “garantizaban que para el año 2001 habría cobertura en salud para la totalidad del pueblo colombiano”. Desde ese punto de vista, y sólo a futuro, la Ley mostraba su carácter profundamente social. Pero, ¿qué ha ocurrido?
1. Que esta Ley, desde sus primeros artículos, dividió a la sociedad en grupos: régimen contributivo, régimen subsidiado y vinculados (que en la práctica son desvinculados). Pero, a pesar de esta división, conservaba su carácter social.
2. En la práctica, cuando esta Ley empieza a ser aplicada, aparecen las EPS privadas (Empresas Promotoras de Salud), que tienen como principal objetivo la ganancia económica, y convierten la salud en una mercancía sólo al alcance de los que pueden comprarla. Como vemos, aquí va disminuyendo su carácter social.
3. A medida que se profundiza la aplicación de la Ley 100, aparece el cobro de cuotas moderadoras y copagos, tanto para el régimen contributivo como para el subsidiado. Aquí se va perdiendo cada vez más el carácter social de la Ley.
4. Para agravar la situación, aparece en corto tiempo el pago de cuotas para el despacho de medicamentos, exámenes de laboratorio, ayudas diagnósticas (radiografías, ecografías, tomografías, etc.). Como es muy frecuente, muchos pacientes no tienen los recursos económicos para cubrir dichas cuotas. Ya vemos en este punto que, claramente, aparece el carácter asocial de esta Ley, esto es, sin contenido social.
5. Al profundizar en este análisis, encontramos que no hay citas para ciertos especialistas; se aplazan cirugías de carácter urgente; no hay medicamentos para pacientes hospitalizados o ambulatorios con enfermedades crónicas y catastróficas como Sida, enfermedades renales y cáncer. Y cuando los pacientes tutelan, se dilata el proceso de solución ilegalmente. Aquí salta a la vista el carácter antisocial de esta Ley.
6. Como consecuencia de todo lo anterior, se producen muertes, tanto en instituciones de salud como en los hogares; muertes que pudieron evitarse. Ya en este momento la Ley 100 es dolorosamente antisocial porque produce duelo en las familias y en sectores sociales.
7. Para concluir, la salud, que debiera ser un derecho fundamental, solamente está al alcance de quienes tienen la capacidad para presionar por sus derechos, que constituyen un porcentaje muy bajo de nuestra población o para aquel que tenga posibilidad de “dar mordida” para la liquidación de cesantías, jubilaciones o pensiones (corrupción). Por lo tanto, la Ley 100 ya llegó en esta metamorfosis que venimos describiendo a la etapa de ser aterradoramente antisocial y corrupta.
Como las leyes tienen su creación en el Congreso de la República, y esta Ley 100 ha sufrido tan catastrófica metamorfosis, hasta llegar al monstruo que hoy es, solicitamos muy patrióticamente a los congresistas, que conforman el más alto y respetable templo de la democracia, den una adecuada y bien merecida sepultura a dicha Ley y originen una que verdaderamente pueda merecer el título de Ley de Seguridad Social.
Medellín, 10 de noviembre de 2005
ASOCIACIÓN DE USUARIOS DE SERVICIOS DE SALUD (ASUDESSA)
JULIA RAMÍREZ G., Presidenta
J. EMILIO DUQUE V.,
Vicepresidente
ARACELY CAÑAVERAL V.,
Secretaria
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