Sociales
In memoriam, doctor Ernesto Botero R.
Por Ciro Rafael Eraso B.
Médico Psiquiatra
El pasado mes de abril falleció en Medellín el distinguido psiquiatra y dilecto amigo Ernesto Botero Ramírez.
Aunque ya han pasado varios meses de este infausto suceso, para sus familiares y amigos la acción del tiempo apenas ha empezado a mitigar el dolor que su muerte nos causó. Porque personas de sus cualidades profesionales y humanas dejan en el ámbito social huella indeleble y constituyen un paradigma para sus allegados y contemporáneos.
Características espontáneas de su personalidad fueron una gran calidez y cordialidad humanas junto con una lealtad a toda prueba.
En su ambiente de trabajo, supo desplegar a toda hora una enorme alegría de vivir y gran capacidad para valorar con certeza a las gentes de su entorno.
Su esposa Nora y sus hijas Beatriz, Adriana y Ángela María, resaltan de manera especial el sentido siempre optimista y sereno de su acción dentro del hogar, así como el tierno y delicado trato que en todos los instantes tuvo siempre con ellas.
Trabajador incansable, llegó a la cumbre de sus 74 años y, hasta la víspera de su muerte, se mantuvo activo, desempeñando las responsabilidades que se había impuesto.
Amante de la naturaleza y de las cosas buenas de la vida, fue siempre grato para sus amigos disfrutar de su diálogo interesante y cordial, cruzado con frecuencia por un fino y agudo sentido del humor.
Que los buenos amigos nunca se van aunque hayan muerto, decía una antigua y adolorida sentencia. Tal el destino del noble y fraternal amigo que hace meses despedimos.
¡Traspuestos los umbrales de la muerte, ya descansa en la paz de Dios!
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