Se destapa totalmente la entrega de la Salud Pública en el TLC
El negociador del TLC en asuntos de propiedad intelectual y funcionario del Invima, Luis Guillermo Restrepo, renunció a su condición esgrimiendo razones éticas ante la actitud que ha tomado el gobierno de Álvaro Uribe Vélez de aceptar las exigencias que sobre el tema ha mantenido Estados Unidos desde mayo del año pasado. Este viraje se había decidido desde noviembre pasado en Washington pero la noticia solamente vino a saberse ahora a raíz de la renuncia del funcionario, de esta manera se cocina en secreto la culminación de una negociación que busca “satisfacer el espíritu expansionista de los Estados Unidos y el insaciable lucro de su industria multinacional”, como acertadamente lo ha señalado Germán Holguín Zamorano, de Misión Salud.
Según Restrepo, nunca existió negociación en los temas de salud y propiedad intelectual, para firmar el TLC hay que traspasar las “líneas rojas” y se va a firmar algo peor que el Cafta, a pesar de lo que durante todo el tiempo sostuvieron los funcionarios del Régimen. Satisfacer la exigencia gringa significa aumentar el costo de los medicamentos producidos por las farmacéuticas norteamericanas, la desaparición de las drogas genéricas fabricadas por la industria nacional y poner “en vilo la supervivencia del sistema social de salud”. Con sobrada razón el TLC ha sido calificado como un instrumento de dolor y muerte para el pueblo colombiano.
La situación desmiente las declaraciones que dio al periodista Yamid Amat el ministro de Comercio Exterior, Jorge Humberto Botero, quien se atrevió a asegurar que en el tema de medicamentos “tenemos poquísimo margen para ceder” y confirmó el afán que tiene el gobierno de Uribe Vélez “por terminar antes de Navidad” para lo cual “estamos realizando los mayores esfuerzos”. Los tozudos hechos demuestran cada vez con mayor claridad que el TLC busca exclusivamente beneficiar la economía de Estados Unidos.
Fuente: www.recalca.org.co
Bogotá, 5 de diciembre de 2005 |