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Personaje Destacado

Julián Betancur... enamorado de su profesión

El asmedista destacado de la presente edición de Momento Médico es el Internista e Infectólogo Julián Alberto Betancur Martínez, oriundo del municipio de Heliconia Antioquia. Se graduó en 1971 en la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia en donde laboró como profesor por más de 30 años hasta que se jubiló en diciembre del año pasado. Es un médico dedicado a la academia con incursiones en el aspecto gremial y sindical, experiencias que, manifiesta, han sido muy fructíferas en los planos personal y profesional. Enamorado de su profesión afirma que, pese a las dificultades laborales y profesionales que actualmente atraviesa el gremio, si volviera a nacer volvería a ser médico, pues ello le ha permitido entregarse en cuerpo y alma al servicio de los demás. A pesar de haberse jubilado, continúa ejerciendo su profesión y, en menor grado, la docencia. Pero también tiene más tiempo para compartir con la familia conformada por su esposa, la médica Diana Molina, sus dos hijas y un nieto de dieciséis meses de nacido. Alegre y erudito, el doctor Betancur gusta del cine y de la música clásica pero también de la música romántica, popular y tropical. Practica el baile, la lectura y el ciclismo.

Entremos en materia y conozcamos un poco más de su vida.

Su desempeño profesional

Se dedicó a la academia y a la enseñanza como profesor de tiempo completo en la Universidad de Antioquia. Además de la Medicina Interna, se dedicó a estudiar una de sus ramas, la Infectología, y fue el año pasado cuando la Universidad le otorgó el título de Médico Infectólogo. Con el colega Eduardo Leiderman creó el servicio de Infectología de la Universidad de Antioquia y junto a él y otros colegas creó el programa de posgrado que ya tiene sus primeros egresados. “Este ha sido uno de mis mayores logros personales y profesionales, mas sabiendo que en el país sólo hay dos universidades que ofrecen este programa: la Nacional y la de Antioquia”, afirma el galeno.

También hizo parte del equipo directivo de la Facultad de Medicina del Alma Máter, concretamente en el departamento de Educación Médica; fue nombrado representante profesoral en los consejos de Facultad; aspirante a Decano de la Facultad y posteriormente nombrado Vicerrector de Investigaciones de la Universidad; se desempeñó, además, como jefe del Centro de Investigaciones de la Facultad de Medicina y jefe del Departamento de Medicina Interna de la misma universidad. “Esto fue muy satisfactorio para mí, además de ser el segundo vicerrector de investigaciones que haya tenido la Universidad de Antioquia, ello me permitió conocer a profundidad la universidad y las posibilidades que, en este campo, se podían alcanzar. Los logros fueron bien importantes y, con el tiempo, nos llevaron a posicionar a la Universidad como la mejor del país en materia investigativa y actualmente con el mayor número de investigadores”. Hoy continúa laborando en el claustro universitario, pero como profesor de posgrado en el programa de Infectología.

Participación en la vida sindical

Se afilió a AMDA, hoy Asmedas, en octubre de 1972. “De estudiante me gustaba la actividad sindical, sentía gran atracción por la acción solidaria y la Asociación Médica lograba llenar las expectativas que tenía en esos momentos; quería crear en el cuerpo médico la conciencia de la solidaridad y de la necesidad de luchar colectivamente por hacer valer nuestros derechos como gremio”. Fue nombrado representante de todos los trabajadores del departamento de Antioquia frente a la Dirección Seccional de Salud de Antioquia, para negociar algunas peticiones a través de las cuales se buscaba mejorar las condiciones laborales y profesionales de los diferentes trabajadores del sector de la salud. “Al lado de personajes destacados como el colega Saúl Franco, lideré un movimiento que, mediante un paro generalizado de las instituciones de salud de los municipios antioqueños, logró reivindicaciones importantes para los trabajadores del sector”. Ya era miembro de la Junta Directiva de AMDA cuando fue nombrado representante de los trabajadores en las negociaciones de los sindicatos que funcionaban al interior del Hospital Universitario San Vicente de Paúl pues, aunque se desempeñaba como profesor de la Universidad, laboraba en el Hospital. “Fueron logros importantes para el sector de la salud, que me llenaron de gran satisfacción”, resalta. “También integré por varios años los comités que organizaban los cursos-congresos anuales realizados bajo la dirección de AMDA, con excelente aceptación por parte de la comunidad y médicos generales del país”.

Fue presidente de la Asociación Médica durante 1981 y, jocosamente, afirma que ello le propició sus primeros cabellos blancos. “Fue un año bastante angustioso pues ocurrieron muchas cosas que afectaban directa e indirectamente al gremio médico y en general a los trabajadores del sector salud: el ingreso al sindicato de un colega que torpedeó constantemente el trabajo propuesto por la Junta Directiva ya que constantemente tergiversaba la información sindical, lo que llevó al desprestigio de la Asociación con la consecuente desvinculación de varios socios; como consecuencia de lo anterior, la creación de un nuevo sindicato médico, Promeda, al que se vincularon varios ex socios de AMDA; la expedición del Estatuto de Seguridad fue un anacrónico estatuto que permitió una violenta cacería de brujas, con enormes injusticias, desapariciones, torturas, al estilo del peor régimen dictatorial; éste también afectó el buen nombre de la Asociación pues, a raíz de la información tergiversada de ciertos colegas, la sede de la Asociación se vio permanentemente amenazada. Finalmente, la Asociación Médica salió avante, se superó el conflicto, gracias al trabajo de los colegas que seguían vinculados y que conocían la realidad del sindicato médico, entre ellos destaco al médico Víctor Cárdenas Jaramillo, brillante dermatólogo y político, quien, además, fue alcalde de Medellín … Y eso se constituyó en otro logro para tener en cuenta”.

También en 1981 se empezó a solidificar la idea de fusionar a la AMDA con Asmedas. “Aunque en un principio hubo gran resistencia por parte de los fundadores y socios de vieja data de la Asociación Médica de Antioquia –AMDA-, se consolidó más adelante la idea pues, obviamente, tener un sindicato nacional brindaba al gremio médicos mayores posibilidades de negociación, incluso con el Seguro Social que era el principal negociador en esa época. Éramos conscientes de que se perdían ciertas garantías a escala departamental, pero eran mínimas frente al hecho de ganar reconocimiento y fuerza a escala nacional. Aunque la Asociación Médica pasó a denominarse oficialmente Asmedas Antioquia, muchos aún la identifican con el nombre de AMDA”.

Futuro de la Asociación

Julián Betancur afirma que hoy la actividad sindical es más difícil en todo sentido: en las negociaciones colectivas, en la vinculación de nuevos socios, en la educación médica continuada; sin embargo, está plenamente convencido que es indispensable que exista una instancia de agremiación que le permita a los médicos luchar por sus derechos y que les ofrezca, además, otros elementos que les aporte al enriquecimiento cultural, social y, por qué no, familiar. “El médico se viene proletarizando cada día más, se intensifican sus horas de trabajo, su salario se viene reduciendo ostensiblemente, las oportunidades laborales son muy difíciles. Ahí es donde, pienso, la Asociación Médica debe actuar, ser muy creativa para saber qué ofrecer a los afiliados y evitar que, por sustracción de materia, la organización desaparezca”.

La Ley 100 y la proletarización de los médicos

Para nuestro asmedista destacado, la Ley 100 es “la entrega del ejercicio de la salud por parte del gobierno a los particulares y su desentendimiento como obligación estatal. Es la primacía del interés económico sobre el interés social. La salud en la Constitución de 1991 ya no era obligación del Estado sino que éste aparece como un aparente regulador, y lo que hizo la Ley 100 fue ratificarlo”.

Sostiene que la proletarización de los médicos es producto de la Ley 100 que cambió casi estructuralmente el desarrollo del ejercicio de la medicina: “Hoy estamos muy regulados en materia de formulación de medicamentos, de orden de ciertos exámenes, de tiempo de atención al paciente. Creo que las nuevas generaciones de médicos tendrán que adaptarse a este nuevo estilo de prestación de los servicios de salud, pero eso no quiere decir que deban conformarse con lo que hoy tienen; es necesario luchar por mejores condiciones profesionales, laborales, salariales, y Asmedas es el espacio para ello. De otro lado, la formación que brinda la universidad en el pregrado, producto de una sociedad extremadamente individualista, no tiene en cuenta los aspectos sociales ni sindicales, y los alumnos son formados con una mentalidad puramente mercantilista, con la necesidad de salir lo más pronto posible al medio para empezar a producir y tener cómo vivir. Otro aspecto a destacar es la proliferación en el país de facultades de Medicina que entregan a la sociedad cantidad de médicos que no consiguen empleo o si lo logran son contratados por servicios o por horas, muy pocos con estabilidad laboral.”

Papel del profesional de la salud en la actual problemática del sector

Manifiesta que los profesionales del sector son responsables no sólo de la atención al paciente sino también del señalamiento de los reales problemas que tiene el sistema de salud: “El médico, en su ejercicio diario, conoce las vicisitudes que tienen los pacientes para poder ser atendidos en las EPS; cuando se trata de un caso grave y costoso, es muy frecuente que todas las gestiones se retrasen o que se brinde atención parcial, lo que puede poner en peligro la vida de los enfermos. Y pienso que estas cosas no deberían ser sólo comentarios de cafetín, tenemos la obligación de denunciarlas y buscar correctivos. Los problemas que hoy aquejan a los usuarios no son obligación de los trabajadores ni de los hospitales sino del sistema en sí; es indispensable entender que para el actual gobierno nacional la salud no es prioridad en su programa político, que ya la entregó al sector privado y que ni siquiera quiere responsabilizarse de las acciones en materia de salud pública. Es necesario hacer un llamado a los medios de comunicación para que informen con veracidad, para que nos ayuden a desenmascarar la mentira del gobierno”.

Posibilidades de recuperar la salud de la gente más pobre

Manifiesta que la salud en la Constitución de 1991 desapareció como obligación del Estado, quien se convirtió en un ente regulador de la misma. Y considera que no basta con carnetizar a la gente o tenerla afiliada a cualquier régimen en salud, eso no garantiza ni que a la gente se le esté atendiendo como se debe ni que el sistema sea eficiente. “Es posible recuperar la salud pública de la población pero que será un gran reto pues la Ley 100 habla de la universalización de la atención, de la cobertura, de que se va a vincular a los más pobres, de que ya van cerca de 8 o 9 millones vinculados pero la realidad es otra. Tampoco hay voluntad política del gobierno quien constantemente elude la responsabilidad o se sale del problema por la tangente cuando manifiesta que el sistema funciona perfectamente y que de 180 millones de consultas de urgencias que se hacen en un año apenas el 1% presenta dificultades; es decir, ante los medios de comunicación y la opinión pública el sistema no tiene problemas, pero cuando los hay, los culpables de la crisis del sector somos nosotros los médicos y las instituciones prestadoras de servicios de salud –llámese hospitales, clínicas, centros de salud-.

Los médicos y la política

“Es importante que los médicos y demás trabajadores del sector de la salud no se queden solamente en el entorno sindical sino que aspiren a la dirección política, a hacer parte del Congreso, porque si el gobierno se ha desentendido de la problemática de la salud, es necesario que la gente a la que le duele el sector se involucre, promueva el diálogo y plantee soluciones, y los logros podrían ser más positivos si se hacen desde las instancias políticas”.

Llamado a Momento Médico

“A través del periódico Momento Médico se debe profundizar más en los temas coyunturales, analizarlos con médicos especialistas conocedores de los mismos, realizar campañas de denuncia, pero también proponer soluciones. Igualmente, buscar un acercamiento con los demás medios de comunicación para, a través de ellos, informar de la realidad del sistema de salud colombiano”.

 
 
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