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Editorial
¿Cuál es el camino?
Circula en el ambiente la pregunta sobre qué va a pasar con Asmedas Antioquia. Para dónde va la organización gremial y sindical de los médicos antioqueños. Es muy explicable que eso esté sucediendo, justo en esta época donde campea la deslaboralización.
Hay una consigna internacional que llama al debilitamiento de las organizaciones gremiales y sindicales, los corifeos del neoliberalismo hablan de quebrarle el espinazo a los sindicatos, Colombia carga con el lastre se ser el país donde matan más sindicalistas. La posibilidad de la acción colectiva está menguada, la corrupción ancestral en nuestro medio se le endosa a cualquier organización, quien decide poner en juego su liderazgo es sospechoso de gabelas subrepticias, hay una resistencia a las identidades colectivas a no ser las que devienen del fútbol, la propensión al individualismo hace una carrera sin atenuantes, la desesperanza se dibuja en los rostros de los médicos, el sálvese quien pueda ha calado en la conciencia colectiva, se ha cristalizado la convicción de que no hay opción distinta al "sistema" de salud que se nos ha impuesto, el médico ha depuesto los ideales de su profesión, se ha exigido la disyuntiva de que el médico se coloque en la condición de considerar su ejercicio profesional en la lógica del mercado o está condenado a sufrirla.
El sector de trabajadores, protegido por una convención colectiva, ha disminuido progresivamente; se ha vendido la idea de que quien tenga trabajo y tenga un trabajo estable comete una injusticia con quien tiene un trabajo inestable o no lo tiene; la flexibilización laboral ha impedido que el médico no tenga una imagen estable del ejercicio de su profesión que le permita una proyección hacia el futuro. Algunos colegas deambulan oteando dónde hay señales de unidad del gremio para ponerle palos a la rueda. Otros, o los mismos, decidieron unirse al baile del unanimismo, cayeron en el embrujo autoritario con la ilusión de recibir prebendas y crear posibilidades de hacer empresa.
Hace tiempo que Asmedas está sometida a este tipo de avatares. Se pierden en el tiempo los recuerdos de aquella época en la cual la organización navegaba por aguas tranquilas. Los sobresaltos conforman la atmósfera habitual del trabajo hoy en día. Ejercer la dirección o aún pertenecer a Asmedas conlleva el estar dispuestos a salirle al paso a amenazas que no reposan. Igual le pasa al país.
Se impone una reflexión sobre cuál es el horizonte para la organización que, como ya se ha dicho, está sometida a múltiples amenazas y que al tiempo está obligada a habitar en tiempo presente y con los ojos puestos en el futuro, el mundo actual. La ruta pasa por remozar el discurso: la idea de que hay que someterse a la precarización del trabajo y a la instrumentalización de la profesión para subsistir es un discurso que tiene que pasar a la historia. Los nuevos vientos nacionales e internacionales le abren espacio al mundo del trabajo como un mundo de dignidad, como una fuerza estructurante de la sociedad, como un eje fundamental en la construcción del proyecto de vida de los individuos y los colectivos. El mundo del trabajo digno por oposición al mundo movido por la simple mercan-tilización laboral. Eso sí traza un nuevo camino.
Con este fundamento estamos discutiendo las líneas estratégicas del redimensionamiento de la organización que pasa por ampliar la base social mediante la puesta, en primer plano, de la problemática de sectores médicos no convencionados, de médicos sometidos a toda la gama de tercerizaciones laborales y de sectores médicos discriminados por grupos de interés existentes dentro del gremio. Ampliar la influencia social a través de tender lazos de unidad con distintos grupos sociales. Avanzar en el proyecto político mediante la formación política de los colegas y de los ciudadanos a los que se pueda llegar y cualificando la participación democrática. Refinar los sistemas de comunicación para llegar a más colegas y más frecuentemente. Cualificar la administración instaurando un sistema por procesos. Y ampliar nuestro campo de acción mediante la generación de una estructura conceptual y organizativa de proyectos.
Todo lo anterior sobre el propósito de fomentar la participación y la deliberación para avanzar en la construcción de la democracia en la organización y en la sociedad.
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