Reflexión
Los gobiernos se han aprovechado de la figura del ente cooperativo para hacer posible la estrategia de modernización del Estado y obligar a los antiguos empleados gubernamentales a engrosar cooperativas que violan los principios y desestabilizan el empleo… para que la misma sea utilizada indiscriminadamente por las fuerzas del capital, contribuyendo a aumentar sus ganancias y a expandir la brecha entre ricos y pobres…
La bola de nieve de un cooperativismo productivo sin principios fue iniciada por las mismas agencias gubernamentales… los inversionistas de capital violan el derecho al trabajo y las normas mínimas contenidas en la Constitución y en acuerdos internacionales… Bajo el actual gobierno, el cooperativismo está atravesando el momento más crítico de la relación con el Estado de los últimos cincuenta años… Para reacomodar estas relaciones, para permitir que el cooperativismo cumpla el papel histórico que se le ha asignado y que se ha incluido en múltiples acuerdos internacionales, es necesario que el actual gobierno acepte el diálogo franco que debe basarse en un profundo conocimiento de la doctrina cooperativista, de la Constitución y de la Ley, pero sobre todo entendiendo que el movimiento cooperativo y sus expresiones empresariales son una de las más nítidas alternativas para romper con los desequilibrios sociales y mejorar la vida del pueblo. Esto lo dice un señor que se llama Hernando Zabala Salazar, en un artículo publicado en el periódico El Mundo del 23 de julio de 2006. Creo que es un exponente muy claro de la resistencia que nos proponía Sábato con respecto al Neoliberalismo. Jesús Dapena Botero, Médico Psiquiatra |