| |
Cátedra abierta
Barrio adentro: una experiencia de inclusión social y ciudadana
Por médico Eduardo Cano G.
Salubrista

Barrio Adentro es, en esencia, Atención Primaria en Salud. Y ningún tema tan importante para nuestro país como la atención primaria de salud, pues ha sido desvirtuada, desfigurada, calumniada y ridiculizada, abriendo una brecha entre quienes verdaderamente querían hacer salud integral y aquellos otros que negocian con la enfermedad, educadores médicos ignorantes unos y oportunistas otros, y de los políticos que, a la topa tolondra, se han dejado deslumbrar por los primeros durante los últimos años.
Barrio Adentro se inicia exactamente al cumplirse los 25 años de la reunión trascendental Alma Ata, celebrada en la antigua URSS y en la cual la OMS lanzó la estrategia de Atención Primaria en Salud, y es una experiencia de inclusión social y ciudadanía en un barrio marginado de Caracas. Con esta declaración de principios se inicia el libro que, sobre la transformación de la salud en Venezuela, ha puesto en circulación la Organización Panamericana de la Salud y del cual quiero hacer un corto resumen.
La Misión Barrio Adentro forma parte sustancial del proyecto de inclusión social planteado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999. Aunque la Misión se inició en 2003 como una acción médica asistencial de la cooperación humanitaria de la República de Cuba en un barrio circunscrito de Caracas, se convirtió en un programa de salud pública nacional destinado a saldar la deuda en atención en salud. El incremento vertiginoso en cobertura sanitaria alcanzado en menos de un año fue posible gracias a la incorporación al trabajo comunitario en salud de millares de médicos, técnicos, oftalmólogos y odontólogos cubanos y cubanas.
Este modelo de trabajo, basado en la atención a necesidades y demandas de servicios, ofrece una alternativa a los modelos predominantes basados en la oferta de servicios y la competitividad comercial del mercado, como el modelo de nuestro país, en donde el atraso de nuestras escuelas de medicina, la ignorancia de nuestros políticos y la mala fe del sector financiero han dado en llamar “salud” a la venta de atención médica de regular calidad.
A tres años de iniciarse el proyecto de Barrio Adentro, se constata que la población venezolana antes excluida del sistema de salud está ahora provista con atención integral en salud. Y es que la salud pública, como herramienta de transformación social, forma parte de las políticas del Estado venezolano. Desde sus inicios, Barrio Adentro ha logrado galvanizar el interés de especialistas en salud pública, científicos sociales y periodistas alrededor del mundo. Barrio Adentro se construye en el contexto de la transformación social iniciada en Venezuela en 1998, cuya nueva estructura social se fundamenta en la Constitución de 1999 y que incluye la prohibición de privatización de los recursos naturales y de los servicios públicos en materia de salud y educación, el desarrollo de misiones sociales, la igualdad en el acceso a la enseñanza, el modelo de desarrollo endógeno, la protección del ambiente, la seguridad alimentaria y la reforma agraria.
Y es importante hablar de Barrio Adentro porque hablar mal de la hermana República de Venezuela se ha convertido en moda de quienes se autodenominan “demócratas”, más aún, luego del anuncio que el gobierno de Venezuela hizo hacia el establecimiento de un socialismo del siglo XXI. Posiciones a favor, muy pocas, en contra muchas y la gran mayoría de una gran indiferencia, en coro con las señales lanzadas por el Departamento de Estado de los Estados Unidos.
Nadie en nuestro país parece preocuparse de si nuestro vecino país está haciendo algo que merezca tomarse con seriedad y sí, por el contrario, la mayoría piensa con cierta indiferencia que eso de poner en duda el sacrosanto modelo neoliberal puede llegar a ser una amenaza a la estabilidad de América Latina o una mayúscula ingenuidad nacida de un nacionalismo mal entendido y ya trasnochado.
Dentro de este panorama de agresiva indiferencia, no hay quién haya hablado o se haya referido con alguna seriedad a la motivación que llevó al gobierno de Chávez a asumir un modelo político, económico y social diferente al de sus hermanos países Bolivarianos. Y esa motivación, ese propósito, esa meta está claramente expresada con las palabras: “Acabar con la exclusión”, lo cual obliga a pensar en lo que de verdad está sucediendo en nuestra hermana República de Venezuela.
¿Qué significa lo anterior? Acabar con la exclusión significa que en un país que tradicionalmente ha contado con grandes ingresos provenientes del petróleo, acabar con la exclusión significa incluir en el bienestar y el progreso a la gran mayoría de la población, esa mayoría silenciosa y desposeída, e incluirla como rector y gestor de la salud, la educación, la alimentación, la vivienda, el crédito y la posesión de la tierra, utilizando el instrumento democrático de la participación obligatoria ordenada en la nueva constitución nacional como instrumento de construcción de una nueva ciudadanía.
El mismo proceso constituyente, por su carácter ampliamente participativo y democrático, que involucró a todos los sectores de la sociedad venezolana, fue un proceso de apropiación de las comunidades y de sus organizaciones sobre sus derechos sociales y políticos y sobre sus responsabilidades en la constitución del nuevo Estado. Y fueron esta organización y su sentido de participación, como expresión del poder de la población, los que se acentuaron con los conflictos políticos del año 2000 y 2003, cuando la movilización social se constituyó en el pilar fundamental para la estabilidad del país.
Esta base de población organizada y conciente de sus deberes y derechos constituye la base fundamental sobre la cual se desarrolló, por ejemplo, el papel prioritario de la estrategia de atención primaria de salud en la hermana república de Venezuela, y explica a su vez cómo en nuestro país, esta misma estrategia nunca ha sido aceptada ni por los organismos formadores de recursos humanos ni por los políticos ni por el propio Estado colombiano.
Entre los derechos sociales, la nueva constitución venezolana consagra el derecho de todos los ciudadanos a la salud y el deber de cada uno de ellos de participar de forma activa en la gestión de la salud. Participar en forma solidaria en la vida política, civil y comunitaria se define como un deber ciudadano.
Es así como la nueva constitución ve el Consejo Local de Planeación Pública como el espacio de participación ciudadana en la planificación y gestión local y establece la transferencia progresiva de la gestión de los servicios públicos a las comunidades y grupos vecinales organizados, incluyendo los servicios de salud, y hace explícita la participación de las comunidades y de la ciudadanía en la formulación de los presupuestos y planes y en la ejecución, evaluación y control de los servicios públicos. Estos derechos y estos deberes sientan las bases para que la participación se convierta en la transferencia de poder a las comunidades.
Todos estos principios constitucionales y organizativos han apuntado hacia la configuración del nuevo Sistema Público Nacional de Salud, dentro de una doble relación en donde el Estado se ve exigido y direccionado y, a su vez, debe rendir cuentas y trabajar hacia la confluencia de la organización comunitaria, con la organización institucional, ambas orientadas hacia el fortalecimiento de los espacios de integración con otros niveles de la red de salud y con otros sectores institucionales, en donde ha sido fundamental la experiencia de Barrio Adentro. En esta forma, los comités locales de salud, al realizar los censos familiares locales, y luego de un largo proceso de constitución y organización tanto horizontal como vertical, como corresponde a los conceptos tradicionales que siempre se nos han enseñado dentro de la atención primaria, conocida como Misión Barrio Adentro, hicieron visible el conjunto de necesidades de atención en salud y de carencias sociales relacionadas con la propia salud, que produjeron nuevas decisiones, planes y acciones en materia de política social. Nuevas misiones integradas dentro de la misión original de la atención primaria de salud que facilitan un nuevo tejido social y una nueva institucionalidad del Estado venezolano. Estas nuevas misiones constituyen una red que actúa sobre los determinantes sociales de la salud y reducen, así, la exclusión social.
En primer lugar, se puso en evidencia la situación de grupos de personas de todas las edades que no sabían leer y escribir, y nació la Misión Robinson de Alfabetización. De la misma manera, se identificó el problema de la desnutrición en grupos muy postergados y nacieron las casas de alimentación que se reforzaron con la Misión Mercal y los planes de acceso al consumo y a la seguridad alimenticia. Se pusieron en evidencia los problemas de salud oftalmológica que fueron objeto para la Misión Milagro; los problemas de educación preescolar que fueron asumidos por la Misión Simoncito; los problemas del analfabetismo y de la continuidad de la educación hasta el sexto grado de primaria, con la Misión Robinson I y Robinson II; los problemas de la educación secundaria de quienes ya habían terminado la educación primaria, con la Misión Ribas, y la continuidad de la educación profesional con la Misión Sucre; los problemas de la capacitación para el empleo, con la Misión Vuelvan Caras; solución a personas con problemas de tenencia de tierras con la Misión Zamora, y inclusión de la población indígena con la Misión Guaicapuro.
La consultoría regional de la Organización Panamericana de la Salud, sobre Atención Primaria en Salud APS, arribó a la conclusión que la construcción de sistemas de salud basados en la APS es la condición esencial para el logro de la equidad y la universalidad, la extensión de la protección social en salud y, en última instancia, para la garantía de Salud para Todos. En ese marco, Barrio Adentro es una innovación y contribución muy importante.
Éste es un libro estimulante por varias razones. Por lo novedoso de sus estrategias y por lo audaz de sus planteamientos y prácticas; como por ejemplo la experiencia de la cooperación bilateral entre dos países hermanos a una escala inédita nunca antes vista, nos muestra lo que se ha realizado y se viene realizando para enfrentar algunos desafíos comunes a casi todos los países: el desarrollo de un modelo de atención integral que enfatiza la promoción y la prevención, la experiencia de desarrollo de APS en zonas urbanas a escala masiva, la construcción de redes integradas de servicios y el desarrollo de una infraestructura novedosa de establecimientos para hacer viable la estrategia de APS, programas nuevos y masivos de formación de recursos humanos, las modalidades y dinámica de la participación ciudadana en la construcción de las misiones y en la viabilidad y fortalecimiento de esta experiencia.
Barrio Adentro es ya referencia obligada a la hora de buscar innovaciones sociales para mejorar el acceso a los servicios en gran escala y corto plazo por medio de la APS. Barrio Adentro muestra que se pueden obtener objetivos diferentes con voluntad política y soporte ciudadano, que la utilización de los recursos financieros derivados de la riqueza nacional pueden invertirse de forma adecuada y rápida en la mejoría de la calidad de vida de la población y que se puede obtener una diferencia sustancial en la operación de los sistemas de salud.
Como muestra, están las reformas sanitarias de Brasil y Costa Rica, la renovación del servicio único de Chile, las fortalezas del sistema cubano, los congresos por la salud y la vida en Ecuador, las conferencias sanitarias nacionales, el puente sanitario para la paz de Centroamérica, las leyes de participación popular, la descentralización y los sistemas locales de salud en muchos países, la rehabilitación basada en la comunidad, los municipios saludables y muchísimas otras experiencias. Barrio Adentro es una experiencia estatal y popular de esta misma estirpe, de esta misma naturaleza.

|
|