Representante German Reyes tenía la razón
Con la salud no se puede improvisar
(Apartes del Editorial de El Tiempo, lunes 11 de junio de 2007)

Cinco meses después de que el Gobierno anunció la creación de una EPS libre de problemas que remplazaría al Seguro Social y se haría cargo de sus tres millones de afiliados, los más caros del sistema, hoy, a un mes del plazo dado por el Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes), solo hay incertidumbre…
… Lo menos que se esperaba en un asunto que de paso definía el papel del Estado en el esquema de la seguridad social, es que este tipo de decisiones estuvieran soportadas con estudios y procesos serios de planeación. Si eso hubiera ocurrido, en ese momento las propias cajas de compensación, que aceptaron ser socias mayoritarias en la nueva empresa, habrían entendido que sin solucionarse los problemas estructurales del ISS, esta no podía ser rentable…
… Ahora, con el afán de que las cajas de compensación no se ‘corran’ del negocio, el Ministerio de la Protección Social busca resolver los males que siempre conoció y que terminaron por quebrar al Seguro.
… Al Superintendente Nacional de Salud también se le olvidó notificar a los trabajadores del Seguro la cancelación de la licencia de funcionamiento de la EPS. Una tutela, ratificada en segunda instancia por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, se encargó de recordárselo el 23 de mayo.
Para acabar de completar, el Plan de Desarrollo 2006-2010 incluye de nuevo la liquidación del Seguro, en su componente de pensiones, en un artículo que fue avalado en una comisión de conciliación, tras ser negado en la Cámara y aprobado en el Senado. Desde ya se anuncian procesos y demandas por inconstitucionalidad.
Todo esto es el reflejo de un proceso con preocupantes visos de improvisación... El Estado tiene la obligación de formar parte de la mejor EPS de todas, una que defina estándares y tenga capacidad para regular el mercado. Para llegar a eso se necesita dejar la retórica y actuar con claridad, seriedad y respeto, no solo con los ya maltratados tres millones de afiliados del Seguro Social, también con el país entero.
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