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Cuando la democracia se toma los hospitales con fusiles de asalto
Por Helio Miguel Fuentes
Médico de Asmedas Valle
En la obsesión por destruir todo lo que tenga sabor a social, la flamante democracia que nos gobierna, en donde unos pocos dueños, contados con los dedos de las manos, son los amos omnímodos y todopoderosos del país, reforzados y alimentados ahora por el neoestructuralismo del modelo más salvaje del capitalismo, conocido mundialmente como neoliberalismo, y favorecidos en el momento por el unanimismo mesiánico de un obsesivo personaje megalómano que se ha hecho rodear por todas partes de comisiones compuestas por yuppicitos y ministritos arrogantes, pero mediocres, como el de desprotección social, todos, personajes obsesivos y autoritarios contra el pueblo, pero, sin embargo, tienen las rodillas peladas de postrarlas ante el amo gringo, cuando se trata de lo poco que queda de social en el país de los colombianos, sin temblarles el pulso, siendo implacables desalmados.
En la noche del viernes 27 de julio de 2007, ese gobierno, en aras de “preservar las instituciones”, decidió tomarse por asalto, con escuadrones de nuestra patriótica Policía Nacional, las Clínicas pertenecientes a la ESE Policarpa Salavarrieta, escindida del Instituto de Seguros Sociales-ISS, clínicas Manuel Elkin Patarroyo de Ibagué, Carlos Hugo Estrada de Villavicencio, Carlos Lleras de Neiva y Julio Sandoval Medina de Sogamoso.
El señor Ministro de la Protección Social, en entrevista a través de una cadena radial, dijo que “era para mejorar los servicios a los pacientes y para que los trabajadores se sintieran mejor y fueran más felices en el nuevo trabajo, porque se iban a modernizar los equipos y se buscarían nuevos administradores para hacerla más eficientes”.
Pregunta: ¿Por qué el gobierno no hizo eso antes, cuando eran ESEs públicas, –arrebatadas al ISS en el 2003-, o más antes, cuando pertenecían a la IPS del ISS?-. Sencillo, necesitaba debilitar al ISS, desprestigiarlo, marchitarlo, herirlo y luego matarlo, porque el ISS era social y todo lo social es un estorbo para las ganancias económicas; tantos millones sociales le estaban haciendo falta a los pobrecitos conglomerados financieros que manejan el negocio del Aseguramiento de la Salud, con los monopolios que dominan: Corporación SaludCoop (que de Coop nada tiene), a Sánitas (que de sanita es poco), a Compensar (que ya se olvidó de que es caja de Compensación), Colpatria y Colmédica (típicas financieras). Además, se demuestra lo que, desde el principio dijimos, las ESE, supuestas Empresas Sociales del Estado, ni son empresas ni son sociales ni son del Estado.
¿Qué hay de diferencia entre el fascismo y una democracia que asalta los hospitales con fusiles? Y, este pueblo colombiano que grita tanto, ¿en donde está para salir a luchar por sus derechos y defender lo social? Ah, pueblo!; tendrá que aprender mucho todavía, a punta de garrotazos, de desempleo, de hambre, de miseria, de desnutrición, de insalubridad, de falta de seguridad social, de falta de educación universal de alta calidad, de falta de techo, de falta de alimentación saludable y de pérdida de todo lo social, mientras se ha quedado sólo gritando goles, llamando y llamando por teléfonos celulares, masticando y masticando chicle y tomando y tomando la negra, sucia y enfermiza cocacola.
Pueblo y trabajadores colombianos: ¿En dónde estáis?
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