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Editorial
Infinitamente vida
Todavía se respira en el ambiente el hálito que dejaron los suspiros múltiples y las lágrimas a punto de brotar que produjo la conmemoración de los Veinte Años del asesinato de Leonardo Betancur Taborda, Héctor Abad Gómez, Pedro Luis Valencia Giraldo y Luis Fernando Vélez Vélez. Fue una vivencia en la que se mezclaron el dolor, la rabia y la ternura, en la que la ciudad de Medellín y, particularmente, la comunidad universitaria de hoy y de ayer, se abrazó para imprimirle vida al recuerdo de los amigos, los colegas y los profesores; así como para ratificar la apuesta por su legado de sensibilidad social, compromiso moral, defensa de los derechos humanos y construcción de la democracia.
Para Asmedas, la conmemoración tiene un significado especial puesto que los médicos que hacen parte de esta tetralogía heroica, fueron amigos de la organización, asmedistas comprometidos que encontraron en el sindicato el espacio para desplegar su acción; nos estimularon al compromiso y honran al gremio médico.
Al día siguiente de la celebración, se realizó en Medellín, en la Plaza Botero, el Campamento Humanitario por el derecho a la salud al que confluyeron organizaciones sociales, sindicales, políticas, comunitarias y juveniles para poner en evidencia las falencias de nuestro sistema de seguridad social y la manera como se ha depuesto el derecho a la salud en medio de la feria de dilapidación de los recursos y el favor al interés de ganancia del sector privado.
Mientras estos acontecimientos sucedían en Medellín, el Ministerio de la Protección Social allanaba las clínicas de la capital de la República que componen la Empresa Social del Estado ESE Luis Carlos Galán Sarmiento, prevaliéndose de la oscuridad de la noche y del terror producido por la presencia de policías enmascarados apoyados con tanquetas. De igual manera, había procedido en Antioquia seis meses antes. Duele y llama a la reflexión que los colegas de las cooperativas se hayan convertido, espoleados por la cooperativa de anestesiólogos, en la retaguardia de los escuadrones de allanamiento de hospitales, para atropellar a los pacientes y desalojar por la fuerza a los colegas poniéndolos en condiciones de indignidad y sometiéndolos a escarnio.
Este panorama se presenta cuando el país está próximo a conmemorar un nuevo aniversario de la Constitución de 1991, la que tuvo como inspiración un nuevo pacto social que sentara las bases del Estado Social de Derecho y que, en su momento, recogió la voluntad del Constituyente de dar un paso adelante en la construcción de la democracia.
Contrasta la entonación, a varias voces, del himno que hace infinitamente vivos a nuestros profesores y a todas aquellas víctimas cuya falta fue soñar un país mejor; entonado en defensa de los derechos humanos, por la valoración de la salud y la vida, por la construcción de la democracia; con la andanada actual contra el Estado Social de Derecho, materializada en la aniquilación de la seguridad social pública mediante la liquidación de las ESE escindidas y entregadas a menosprecio; y del Seguro Social. La recentralización del Estado representada en el recorte a las transferencias y los consejos comunales: los recursos para la salud, la educación y el medio ambiente arrebatados a las regiones para dedicarlos a la guerra y a blindar la imagen del Presidente repartiendo auxilios y entregando cheques para las familias en acción y las familias guardabosques y para otros programas de asistencia social. La venta del patrimonio público para hacerle caso al consenso de Washington.
Adicionalmente, los gritos de voces que salen de la movilización social, de las marchas y las protestas; que claman por el acuerdo humanitario; que insisten en la inconveniencia del TLC; que se oponen al recorte de los recursos para las universidades públicas; que insisten en proteger los recursos para la salud, la educación y el medioambiente; que se oponen a la informalización del trabajo médico, no son escuchados y sus voceros son señalados como auspiciadores de la violencia, con el fin de neutralizarlos.

En este contexto, se da la celebración del Cincuentenario de Asmedas, lo que nos obliga a convocar a los médicos a repensar la organización para mantener su vigencia y encontrarle salida a los grandes obstáculos que el mundo y el país de hoy le presentan a las organizaciones sociales y a la actividad sindical, para que viva Asmedas.
Ya lo hemos expresado en anteriores ocasiones, que la participación en política es uno de los caminos para hacer oír nuestra opinión, tal como lo expresó en su momento Leonardo Betancur Taborda, y para incidir en las decisiones que afectan a los médicos y al sector de la salud. La experiencia del trabajo del doctor German Enrique Reyes Forero en la Cámara de Representantes nos ha demostrado la importancia de ocupar esos espacios de representación. Por este motivo, y con ocasión del próximo debate electoral, hemos decidido apoyar a aquellas personas que, a nuestro juicio, le pueden dar continuidad a esa tarea.
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