Literatura
La novela breve y la música del espíritu
Por Luis Fernando Macías M.
Profesor del Taller de Escritores
Asmedas Antioquia
Para Édgar Allan Poe, la extensión de los textos era esencial. Según su teoría, un poema, lo que él llamaba un poema, no debería exceder el tamaño de una jornada de lectura, pues la unidad de impresión era fundamental para conseguir el efecto que se perseguía en el ánimo del lector. En su época, la relación con el tiempo de la vida era diferente y la extensión de los textos obedecía a otros ritmos. No obstante, la idea de la unidad de impresión sigue teniendo la misma vigencia, amparada en razones semejantes. En el fondo de toda consideración sobre las artes subyace la idea de la realización del ritmo en la armonía de sus componentes.
Son muchas las sendas del pensamiento que hay que seguir para tratar los múltiples aspectos del ritmo que definen la perfección en la obra de arte: el ritmo de la vida, el ritmo de la percepción, el espíritu de la época o de las épocas, el sentido de la existencia, cada uno de los ritmos de los sentidos ?incluyendo la percepción cenestésica, los sentimientos, las intuiciones, las sensaciones y los ideales de la conciencia?; en síntesis, el ritmo del espíritu, la música del espíritu.
Los principios básicos de la composición en la novela breve difieren muy poco de los del cuento, pero abarcan en su totalidad los de la novela a secas.
Economía de lenguaje
No puede faltar ni sobrar un sólo elemento, pues aquello que sobra produce la nota estridente que rompe la armonía del coro sinfónico y aquello que falta abre un surco en el ánimo para depositar allí su vacío.
Equilibrio
El equilibrio se podría definir como la correcta disposición de los instrumentos para que sus sonidos ofrezcan la nota precisa en el momento oportuno y en la justa medida. Roto el equilibrio, la música verbal se vuelve una mueca.
Intensidad y tensión
En sus consideraciones sobre "Algunos aspectos del cuento", Julio Cortázar ofrece una nota sobre la correlación de fuerzas entre la intensidad y la tensión que, aunque son ideas vagas sobre la proporción que las rige, estimulan una noción de la naturaleza de ambos elementos y de su interdependencia, a la luz del equilibrio y la armonía, como factores determinantes para el despertar de las sensaciones interiores de atención, inquietud y satisfacción en el lector, que le permitan la elevación del espíritu, la transmutación de la experiencia sensible en conocimiento o alegría de vivir.
La perfección no es posible, es la dirección hacia donde tienden las obras de arte, y la lucha por alcanzarla constituye la esencia de las realizaciones artísticas.
En nuestra época, la novela breve, por la concentración de sus imágenes y sucesos, por la fuerza poética de sus lenguajes y por la dinámica de sus ritmos de lectura, propone la aproximación al ideal inalcanzable y rinde a los artistas en el amor por su ejecución, a los lectores en la búsqueda de su goce sublime.
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