Mujer y Médica
En política, más mujeres más democracia
Sin mujeres, las listas no están listas

Por médica Martha Lucía Correa E.
Secretaría de la Mujer de Asmedas Antioquia
La Secretaría de la Mujer de ASMEDAS Antioquia, conjuntamente con la Sociedad Nacional de la Mujer, la Mesa de Trabajo Mujer de Medellín, Envigado y Bello, el Grupo de Las 300 y la Unión de Ciudadanas de Colombia, con miras a lograr una justa y democrática representación de las mujeres en las próximas elecciones a concejos, asamblea y Juntas Administradoras Locales –JAL-, lanzamos la campaña “Más mujeres más democracia”.
En una primera etapa, durante la elaboración de las listas y con la consigna “Sin mujeres, las listas no están listas”, realizamos un encuentro de mujeres con la presencia de 150 participantes, en el que pudimos escuchar a mujeres de nueve colectividades sobre las dificultades de participar, como mujeres, en política, al interior de sus colectividades. En el evento intervinieron: Mujeres del Polo Democrático Alternativo, de ASI, Cambio Radical, Colombia Democrática, MIRA, Partido Conservador, Partido de la U, Partido Liberal, Partido Verde Opción Centro, que se postulan a Asamblea, Concejos y Juntas Administradoras Locales de varios municipios del departamento de Antioquia y, especialmente, de Medellín. Pero, de nuevo en estas elecciones, la presencia de las mujeres es minoritaria en las listas.
La respuesta de los partidos fue nula. Y, al contrario, vimos con extrañeza cómo algunas mujeres fueron eliminadas de las listas. Hoy no existe democracia en la participación de las mujeres, porque ésta es la representación justa de cada sector y en las corporaciones no estamos siendo representadas de acuerdo al porcentaje que somos y menos que votamos.
Según el reporte de la Registraduría Nacional, hasta el 8 de agosto se inscribió para el Concejo un 13,3% y para la Asamblea, aunque la participación es más amplia, sigue siendo minoritaria con un 20,9% del total de aspirantes que buscan una de las 26 curules en esa corporación.
A pesar de que las mujeres representamos el 54% del total de votantes, su representación en las corporaciones públicas es mínima: En el Concejo de Medellín actualmente sólo hay dos concejalas en ejercicio, en la Asamblea solo actúa una y en el Congreso hay una representante antioqueña y una senadora.
Los partidos políticos argumentan que las puertas están abiertas, pero que las mujeres, por razones que no se explican, no llegan a estos espacios.
Lo que realmente vemos es el desinterés y la falta de apoyo moral, político y económico de los partidos, además de las presiones que ejercen algunos militantes hombres: hay arrogancia, miedo a perder el poder, menosprecio por el papel que puedan desempeñar las mujeres e, inclusive, actitudes violentas cuando pretenden ocupar sus espacios.
Inclusive, algunas mujeres que ya se habían propuesto en las listas debieron renunciar a su candidatura por las presiones de los varones y la irresponsabilidad de los partidos con quienes históricamente hemos sido sus principales promotoras y les hemos brindado irrestricto apoyo en las comunidades: LAS MUJERES.

Proyecto político de las mujeres
La consolidación de fuerzas reaccionarias y prácticas políticas autoritarias en el nuevo orden mundial, que ha reafirmado la aparente imposibilidad de transformar el paradigma económico neoliberal, ha creado una atmósfera invalidante para la promoción y defensa de todas las agendas progresistas de justicia social y, en particular, para la agenda de los derechos de las mujeres.
El gobierno colombiano, enmarcado dentro de este contexto socio- político y marcado por profundas polarizaciones y confrontaciones violentas que dan cuenta de la fragilidad del sistema político y del agotamiento de una institucionalidad democrática, lejos de responder a las necesidades de las personas y garantizar el ejercicio de sus derechos ciudadanos en toda las esferas de la vida pública y privada, recorta derechos, limita la participación y la representación política y tiende, una vez más, a generar prácticas y pensamientos únicos como verdades absolutas.
Frente a esta situación, nos preguntamos al igual que lo hizo la REPEM: ¿Existe un proyecto político feminista para enfrentar esta coyuntura? ¿Cuáles son sus fortalezas, debilidades y sus derroteros comunes?
La política y los sistemas “democráticos” en general, no están orientados a reconocer y garantizar el ejercicio de todos los derechos de las personas ni ha satisfacer sus necesidades básicas. Esto ha llevado aun descrédito generalizado de la política institucional que tiene implicancias negativas para el avance de las agendas de las mujeres.
En este marco, ¿podemos hablar de la existencia sostenida de una o varias agendas de las mujeres que se interrelacionen con otros movimientos sociales en el contexto actual y que tengan relevancia e impacto como un proyecto más amplio de transformación? En el contexto de cambio de prácticas políticas explícitas para la construcción de un nuevo paradigma de desarrollo basado en el concepto de justicia social, ¿dónde estamos ubicados los movimientos de mujeres y, en particular, los movimientos feministas como “proyecto político” o como actoras individuales y/o colectivas de estos procesos de re-cambio del poder y/o de transformación? ¿Las mujeres en general, y en particular las feministas, carecemos de espacios suficientes para expresar políticamente cuál es nuestra visión de cambio social? O ¿es que esta visión aún no existe, como tampoco tenemos acuerdos ni consensos sobre el tipo de democracia y de poder que queremos construir?
Nuestro compromiso es seguir construyendo estos espacios. Entendemos que la construcción de un proyecto político feminista alternativo que encare los desafíos del siglo XXI es una tarea colectiva de todas las feministas, desde los distintos espacios donde desarrollan su militancia y activismo. Por ello, es importante sumar y no restar, coordinar bajo objetivos comunes y no dividir, reconocer y no deslegitimar, abrir la cabeza y los corazones para no cerrar las oportunidades que este vertiginoso cambio de época nos brinda con todo y pese a todo.
Las mujeres debemos estar comprometidas con la democracia y su transformación porque creemos que es posible construir sociedades más justas e igualitarias.

|