| |
Editorial
Por los cincuenta años de existencia de Asmedas, un pacto por el trabajo decente
Se le fue la mano a esta sociedad en la devaluación del trabajo. A nivel mundial se presenta una tendencia apabullante de acumulación de capital en desmedro y a expensas del trabajo. La brecha entre el capital y el trabajo, que es esencial al capitalismo, se profundiza abismalmente. Si bien ésta es una tendencia generalizada, tiene una mayor expresión en el modelo de acumulación anglosajón a partir del cual es que se ha acuñado el término de capitalismo salvaje. Ahora bien, a medida que los países tienen una mayor dependencia política, económica y de otro orden, la depreciación del trabajo es proporcional. En el caso nuestro, son victorias pírricas las cifras del aumento de la inversión extranjera que conllevan la pérdida de puestos de trabajo, el deterioro del tipo de vínculo laboral y la fuga de los excedentes de capital.
Diversos autores se han ocupado de las consecuencias de la disminución de los ingresos de los trabajadores, la pérdida de su importancia social, la imposibilidad de construir un proyecto de futuro debido a la flexibilización laboral, la inestabilidad en el empleo y el desempleo que es el correlato indispensable para mantener las condiciones precarias de los trabajadores y su renuncia a expresarse individual y colectivamente. El resultado es un trabajador deprimido, inseguro, con baja autoestima, incapaz de construir lazo social, aislado, agresivo y empobrecido de alma. Es lo que Richard Sennet llama la corrosión del carácter. El problema es que si sus trabajadores se deterioran, se deteriora la sociedad misma.
Adicionalmente, no es sólo el afectado el trabajo que demanda mano de obra no calificada, también lo es un trabajo de un alto valor social, intensivo en la utilización de mano de obra y centrado no en la fuerza de trabajo, sino en el conocimiento, como es el trabajo de los médicos. Asmedas ha denunciado hasta el cansancio la disminución de los ingresos de los médicos que los lleva a sobrecontratarse para lograr aceptables condiciones económicas; la profundización de la flexibilización laboral en el trabajo de los médicos que va desde los contratos por prestación de servicios, los contratos a término corto, de 3 a 5 meses, el trabajo a destajo, hasta el pago de franquicias para que los dejen trabajar. Es deplorable la forma como los contratantes intervienen las decisiones médicas y cómo el médico no encuentra gratificación en su trabajo porque su acción se malogra en la posibilidad de ser fuente de salud y bienestar de los usuarios.
Afortunadamente, la sociedad empieza a reaccionar. Hoy coinciden en el concepto la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el sistema de Naciones Unidas, la Unión Europea, varias ONG y el sindicalismo mundial, y empiezan a considerarlo eje y referente de su acción. Autores como Amarya Senn, María Estela Lanari y Juan Somavia han profundizado en los alcances del concepto que tiene como fundamento el que la noción de trabajo decente permite recuperar la dimensión humana del trabajo perdida tras décadas de implementación de las ideas según las cuales la prioridad en el libre mercado desecha la protección del trabajo y los trabajadores.
El calificativo decente denota una referencia del trabajo vinculado a la dignidad, la satisfacción, la calidad y la cantidad. En relación con los médicos, el trabajo decente tendrá que incluir el respeto a la dignidad del ejercicio profesional; el reconocimiento del carácter de profesión de la medicina y, en tanto tal, en lo que conlleva esto de autonomía en el ejercicio médico, la autorregulación y el ser sujeto de responsabilidad social; condiciones salariales que permitan una vida digna; la abolición de la flexibilización laboral en favor del contrato de trabajo; la garantía del derecho de asociación que permita la expresión social organizada; recuperación del tripartismo para facilitar el diálogo social a favor de la calidad del trabajo y del mejor servicio a la comunidad; el mantener vigente el derecho a la seguridad social.
En buena hora la sociedad antioqueña se está ocupando del tema. La Escuela Nacional Sindical ha promovido el debate. Asmedas está proponiendo la firma de un Pacto Social por el Trabajo Médico Decente para el departamento de Antioquia y la ciudad de Medellín que, espera, pueda ampliarse luego a todo el país y a todos los trabajadores de la salud. Para fortuna, hemos encontrado una gran receptividad en los gobernantes, en los empleadores y en el sector político, lo que augura tiempos distintos para el trabajo de los médicos. Que sea el motivo del Cincuentenario.
|
|