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ASMEDAS: Una historia que pesa
Por médico German Enrique Reyes F.
Representante a la Cámara por el PDA
E-mail: germanreyescamara@yahoo.es
Repasar la historia de Asmedas podría ser un propósito de cualquier analista social o político, a sabiendas que cualquiera de estos expertos lo haría mejor.
El modelo biomédico, como expresión del ejercicio liberal de la medicina, permitió a muchos colegas, extender espacios por doquier; desde la conformación de clínicas, centros médicos y elegantes consultorios privados, hasta el ingreso a encopetados clubes sociales. Sólo hubo admiración y respeto frente a los hijos de Hipócrates. Fueron indiscutibles e indisolubles los nexos con el poder. Incidieron e intrigaron por puestos de privilegio tanto en los municipios como en los departamentos y la nación. Alcaldes, Gobernadores y Ministros fueron ungidos con sus guiños. En su carrera de beneficios y en su afán de segmentar el mercado, abrevaron en escuelas francesas y norteamericanas, de donde trajeron resonantes títulos o menciones, como comienzos de volver a unos diferentes de los otros.
En medio de esos beneficiados, algunos pensaron en la necesidad de una organización gremial propia, la Asociación Médica de Antioquia –AMDA-creada en 1961. “La Amda” de los médicos rápidamente sonó entre los galenos y sus familias; creció como club social entre las lujosas casas de Prado Centro de la ciudad de Medellín. Tertulias de toda clase, música clásica y popular, arte y pintura, cumpleaños, fiestas de matrimonio, recepciones por doquier, fueron todo un atractivo y, a la vez, una forma de escabullirse de una Medellín ruidosa o tumultuosa.
Apareció, en las décadas del sesenta y setenta, una legión de médicos que tan sólo vivía de sus salarios, bien del Instituto Colombiano de los Seguros Sociales –ICSS-, de la Secretaría Municipal de Medellín, de la Secretaría de Salud Departamental encargada de todos los hospitales y centros de salud de Antioquia, de Cajanal, del Ferrocarril de Antioquia y de “hospitales de caridad” como el San Vicente de Paúl y la Cardiovascular, o de las clínicas privadas como la “Soma” y la Clínica Medellín. En fin, patronos claramente identificados y definidos. Allí, los médicos entendieron que la negociación colectiva, la lucha por un salario justo, por la estabilidad y por las prestaciones sociales, en nada los diferenciaba de los demás sindicatos de la ciudad, a su vez ejemplo de históricas luchas en Colombia, como los ferroviarios, los textileros, los bancarios, los maestros, los petroleros. Simultáneamente, estos mismos propósitos coincidieron con los médicos del Valle del Cauca, Caldas, Tolima, Atlántico, Cundinamarca. El camino de la unidad, inicialmente de acción, se volvió imprescindible.
Aquí, en una misma historia, juntamos a AMDA y a ASMEDAS, por su ligazón entre los médicos y los patronos. Así no hubo otra alternativa que abrazar la lucha sindical.
En el gobierno de Alfonso López Michelsen, fueron puestos a prueba el sindicato médico y la Unidad de Acción con otros sindicatos de trabajadores de la salud: Decretó un paro en el ICSS como mayor empleador, que se extendió a todas las demás clínicas y hospitales. La lujosa casa de Prado Centro se convirtió en un hervidero de médicos distribuyendo boletines, preparando pancartas y afiches para asistir a las marchas, conformando y distribuyendo brigadas para ir a fábricas en búsqueda de la solidaridad obrera; en fin, todo aquello que hicieron los obreros en las carpas donde respiran los huelguistas. Se lograron importantes reivindicaciones, después de 56 días de paro general, que hoy los nuevos colegas sólo conocen como parte de una historia.
Diez anos después del renombrado Paro Médico, se dio ya no la Unidad de Acción de los Sindicatos Médicos sino la Unidad Orgánica en torno a Asmedas, evento consolidado en 1985.
Asmedas no fue sólo para los médicos, también estuvo al lado de los odontólogos, enfermeras, auxiliares de enfermería, bacteriólogas, al lado de los trabajadores de los hospitales; entendimos que simplemente éramos TRABAJADORES DE LA SALUD. Pero también fue solidaria con los campesinos, con los obreros, con los estudiantes, con los destechados, con los presos políticos. Por eso, la represión nos tuvo en la mira. Aparecieron los asesinatos, los encarcelamientos, las amenazas, los señalamientos y dolorosamente pusimos nuestra cuota; el terror, en alguna medida, nos acobardó. Simultáneamente, el Gobierno, como forma de garantizar el mercado de la salud, se dio a la tarea de acabar con los puestos de trabajo y la contratación, como la mejor forma de desaparecer el sindicato. A fe que lo lograron.
Pero nos resistimos a desaparecer, pese a los deseos de otros. Hemos entendido que, sin salir de la condición de sindicato médico, conservamos un legado de luchas en el terreno de las políticas públicas que es necesario preservar e insistir, no sólo para ser consecuentes con nuestros pensamientos, sino desde nuestra obligación de luchar por el bienestar de toda la población.
Permanecemos y permaneceremos vigentes por muchos años más, como expresión gremial de los médicos y de la sociedad. Tarde o temprano, los colegas escépticos habrán de darnos la razón y los jóvenes, que aún no nos conocen, habrán de reconocer que muchos de sus trabajos están, aún, por debajo de la dignidad de nuestra profesión.
CINCUENTA AÑOS es una historia que pesa y que en buena hora las directivas de Asmedas Seccional Antioquia nos han sabido recordar con su consigna “Por un trabajo decente”, para con ella pensar hacia próximos cincuenta años.
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