Jubilados
Resignación
(Poema)
Por Caribeño
El mundo no se acabará con tu partida.
No aumentaré el caudal del mar con mis lágrimas;
en sus orillas te recordaré como algo que un día fue,
pero que se esfumó para siempre.
No es preciso cargar una pena por mucho tiempo;
no es preciso agobiarnos interminablemente,
por lo que pudo haber sido y nunca fue.
El camino está expedito y lleno de sorpresas.
Ahora me queda elegir lo que me plazca,
lo que me cause alegría y satisfacción.
Una luz de esperanza ilumina el sendero que he elegido,
y con ella, como guía, terminaré el recorrido
que aún me queda en mi existencia.
Me deleitaré por donde vaya:
Con el murmullo de las aguas de un arroyo;
con el canto de las aves en los bosques;
con la lluvia que remoja la tierra;
con la puesta del sol en una tarde colorida;
con el golpe de las olas en la playa;
con la caricia de la brisa que me refresca;
con la claridad de una noche de luna;
con el abrazo de un amigo al que no había visto por mucho tiempo;
con el aroma de una rosa en capullo;
con el silencio de la alcoba donde leo;
con las ficciones que alimentan mi escritura.
Fuiste como un objeto que se recupera del mar
y luego descubrirle su inutilidad.
Fuiste concha vacía sin perla en su interior.
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