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Calentamiento global...
Un problema de todos
Por Luis Reinaldo Franco Restrepo
Comunicador Social Periodista U. de A.
lurefrare@yahoo.es
El calentamiento global es un fenómeno que muestra en promedio un aumento en la temperatura de la atmósfera terrestre y en los océanos en las últimas décadas y pronostica, a partir de proyecciones basadas en simulaciones computacionales, un crecimiento futuro de las temperaturas.
El calentamiento global es un hecho. Aunque el clima siempre ha variado, el problema del cambio climático es que en el último siglo el ritmo de estas variaciones se ha acelerado de manera insólita, a tal grado que ya está afectando la vida planetaria. Algunos científicos argumentan que existe una relación directa entre el calentamiento global o cambio climático y el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero provocado, principalmente, por las sociedades industrializadas.
Luz Helena Sanín, médica colombiana integrante de la Red de Género, Salud y Ambiente, afirma que los cambios climáticos en el mundo se están presentando de diferentes maneras y de formas impredecibles, pero es un asunto que no se puede localizar tan puntualmente: “Los cambios climáticos están ocurriendo en el planeta tierra y hay muchas evidencias claramente objetivas y científicas que afectan muchas áreas, entre ellas la Salud y, concretamente, la Salud Pública; se están presentando enfermedades infecciosas, las producidas por radiación directa, y las que van a empezar a aparecer por alteración en la provisión de alimentos con ciertos grupos más vulnerables, así como las que se derivan de las catástrofes cuando la gente pierde lo que tiene y se ve obligada a vivir en albergues”. Y asevera que existe una estrecha relación entre los cambios climáticas y el género porque “ante el cambio climático, los pobres son los grupos más vulnerables en el mundo y, entre ellos, las mujeres pobres, lo cual, aclara, no quiere decir que en algunas circunstancias puedan verse más afectados los hombres, el género masculino.”.
Es impresionante la situación de la región sudsahárica de África, por ejemplo, en donde han aumentado considerablemente el paludismo y las enfermedades trasmitidas por vector. Y esto es algo que ya se está viviendo en América Latina con el incremento de enfermedades como el Dengue, la Malaria, producidas no solamente por el cambio en el régimen de lluvias y los fenómenos climáticos extraordinarios, sino que por el calentamiento que amplía los campos de acción del vector y acorta los tiempos de reproducción. “Aunque parezca imposible, hasta en el sur de la Península Escandinava podrían llegar a aparecer casos de malaria”, afirma la doctora Luz Elena.
Ana Rosa Moreno, bióloga mexicana, miembro del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU y Premio Nobel de la Paz 1997, comenta que “los cambios climáticos nos deben poner a pensar en todo aquello que nunca se nos había ocurrido que podía pasar: El derretimiento de glaciares; las sequías severas; el aumento en los niveles del mar que producirá inundaciones costeras en las regiones litorales; los bosques, las granjas y las ciudades podrían enfrentar nuevas plagas problemáticas y más enfermedades transmitidas por mosquitos; el trastorno de hábitats como los arrecifes de coral y las praderas alpinas podrían llevar a la extinción muchas especies vegetales y animales, etc.”
Se dice que en menos de 50 años la vida en la tierra podría sufrir graves cambios que afectarán a todos los seres vivos del planeta, pues se prevé un aumento de 5º C en su superficie, aumento este ocasionado principalmente por la producción de dióxido de carbono y metano y la quema de combustibles fósiles como el petróleo y el carbón, así como por el deterioro de la capa de ozono y la contaminación de la atmósfera; igualmente, por la explotación y destrucción de las selvas tropicales sin planes de reforestación, si se tiene en cuenta que el árbol es el único agente natural que destruye dióxido de carbono y produce oxígeno.
Tanto Luz Elena como Ana Rosa coinciden en que el calentamiento global nos concierne a todos los seres humanos y, por lo mismo, la solución debe ser inter e intradisciplinaria. “La invitación que queremos hacer es que políticos académicos, investigadores, profesionales de la salud, industriales, medios de comunicación y la sociedad toda, se sienten a trabajar conjuntamente para empezar a establecer políticas de adaptación del país en función de lo que pueda pasar a nivel nacional y global y, además, buscar mecanismos que permitan mitigar las emisiones de gas efecto invernadero y alternativas energéticas, por un lado, y cambios de conducta de los patrones sociales, por el otro, para poder disminuir estas emisiones y que verdaderamente todos pongamos lo que está a nuestro alcance”.
Las dramáticas consecuencias de la devastación de los recursos naturales y el daño que el ser humano está ocasionando a la madre Tierra saltan a la vista, pero aún estamos a tiempo de evitar una catástrofe natural. De nosotros mismos depende que nuestros hijos y descendientes tengan una tierra fértil, llena de vida y benévola, o una tierra moribunda, hostil y estéril
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