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Los campos de práctica, del intento a la realidad
Por German Enrique Reyes Forero
Representa a la Cámara por el PDA
E-mail:germanreyescamara@yahoo.es
“La política de salud debe ir acompañada de una política de investigación y
desarrollo tecnológico que tenga en cuenta las especificidades territoriales
en materia de salud y, al mismo tiempo, pueda conectar al país
con la dinámica de la sociedad del conocimiento en un mundo globalizado”
German Enrique Reyes Forero
Exposición de Motivos del Proyecto Ley 130/06 Cámara 1
Tuve oportunidad de presentar a consideración de la Cámara de Representantes el Proyecto de Ley 130 del 26 de septiembre de 2006 “Por medio del cual se reforman los libros Segundo y Tercero de la Ley 100 de 1993 y se crea el Sistema Integrado de Seguridad Social en Salud (SISEA)”, con una categórica afirmación: cambiar la Ley 100 de 1993 y lo que hoy es su complemento, la Ley 1122 de 2007.
Defensores y críticos reconocen que es un modelo que nació y que persiste en crisis. Nuestra posición es que debemos asumir un profundo cambio estructural del modelo. Este, no ha cumplido con la pretendida universalización; difícilmente se pueden igualar los planes de atención en salud, a no ser que se nivelen con los planes bajos o limitados; el sistema de aseguramiento está apoyado en altos niveles de desempleo y empleo de mala calidad; persisten serios despilfarros y desviación de los recursos que quedan en manos de intermediarios y corruptos; al ciudadano se le compra demagógicamente con un carné así no tenga acceso a la salud; la crisis hospitalaria es una constante; no hay sistemas de información para orientar políticas a favor de la gente o sólo sirven para apoyar transacciones comerciales entre agentes del negocio; la participación social se ha limitado a la defensa del consumidor en los hospitales, en lugar de un ciudadano como sujeto de derechos, quien sólo se defiende con instrumentos como la tutela.
En la exposición de motivos del Proyecto de Ley, mantuve constante la pregunta: ¿Es posible pensar la salud de otra manera? Y encontré en la Observación #14 del Comité Internacional sobre Derechos Sociales, Económicos y Culturales de 2001 (ONU 2001: 211-212), tres respuestas: “Acceso a centros, bienes y servicios de salud sin discriminación, en especial a grupos vulnerables o marginados (…). Facilitar medicamentos esenciales, según definición de la OMS (…). Distribución equitativa de instalaciones, bienes y servicios de salud”. Propósitos que, en las condiciones actuales, resultan inalcanzables por parte de las facultades de Medicina con sus campos de práctica, donde se forman los actuales médicos. La INSTITUCIÓN PRESTADORA DE SALUD UNIVERSITARIA -IPS– no es la excepción; intentar la cercanía de ésta a esos propósitos, hasta justificaría su existencia; pero la realidad es muy distante, pese a los discursos maquilladores del momento.
El Proyecto de Ley 130 que presenté no podía desconocer la articulación de una política del talento humano con la ciencia y tecnología en salud. Específicamente, expuse que nos deben preocupar “las decisiones que afecten la formación de nuevos profesionales y trabajadores en salud y que realicen un proceso de formación en el trabajo o de educación continuada que permita desarrollar las capacidades y habilidades (competencias) de los trabajadores y profesionales actualmente en servicio (…). La política de salud debe ir acompañada de una política de investigación y desarrollo tecnológico que tenga en cuenta las especificidades territoriales en materia de salud y, al mismo tiempo, pueda conectar al país con la dinámica de la sociedad del conocimiento en un mundo globalizado 2.
La IPS UNIVERSITARIA, articulada a las leyes del mercado, a la eficiencia, al discurso de la calidad, a la libre competencia, a la racionalidad, se aleja de ese propósito de desarrollar capacidades y habilidades profesionales; su misión parece estar dirigida a compaginarse tan sólo con el mercado. Nuestro llamado sería a que implementara políticas de salud paralelas con investigaciones y desarrollos tecnológicos acordes con nuestras necesidades, que conecte su campo de práctica con las dinámicas sociales y del conocimiento.
En dicho proyecto propuse dos capítulos con tres artículos (44, 45 y 46) donde se planteaba que el Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud cada cuatro años debía formular y revisar la política de ciencia y tecnología en salud, la definición de prioridades de inversión en investigación y desarrollo tecnológico para un país de acuerdo a las especificidades territoriales y de manera concertada con los demás actores, con recursos provenientes de dos subcuentas (Control de Enfermedades de Interés en Salud Pública y Fondo único de Seguridad Social en Salud). La política de talento humano en salud debería concordar entre políticas de educación superior y la seguridad social, según la calidad de vida y salud de la población, teniendo en cuenta las especificidades y las competencias con enfoque familiar y comunitario. Realidades muy distantes del modelo al que se abraza, casi de manera incondicional, la IPS UNIVERSITARIA, nacida en 1998, en plena etapa de transición de la Ley 100, en su intento de articular la docencia y la asistencia; por demás, muy distante de aquella experiencia que nos tocó vivir entre la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia y en aquel entonces Hospital Universitario San Vicente de Paúl, hoy también convertido en un modelo empresarial de servicios de salud.
1. Folleto, FORO LA SALUD EN COLOMBIA Y SUS REFORMAS, Capitolio Nacional, Bogotá 17 Noviembre 2006
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