Reivindicar la Medicina como profesión: Una necesidad y un imperativo moral
Desde el momento mismo en que se puso en práctica la Ley 100 de 1993, la medicina como profesión fue impactada en su humanismo; los principios éticos han sido bombardeados por los patronos de turno y el principio de no hacer daño a menudo se ve vulnerado, el abordaje de las opciones diagnósticas y terapéuticas en los pacientes está supeditado a la contención del gasto y no bajo la óptica de la racionalidad técnico científica, y los aspectos relacionados con lo contractual para los trabajadores del sector salud rayan en lo más grotesco de la deslaboralizacion y la violación del Código Sustantivo del Trabajo que, sumados a la flexibilización laboral, nos ubica como los trabajadores en las peores condiciones laborales y profesionales.
El desmoronamiento de nuestra profesión sucede a diario, el constreñimiento del acto médico es una realidad, nuestra práctica médica asistencial viene cayendo en descrédito, al aceptar los lineamientos de mercado, y observamos una posición pasiva a todo nivel ante tan grave afrenta.
Este Modelo y Sistema han convertido al médico y a todos los profesionales de la salud en operarios de un mercado creado con ánimo de lucro, lo que ha impactado negativamente las más mínimas reivindicaciones laborales del trabajador de la salud, quien sufre en carne propia la perversidad de este modelo.
Frente a este panorama de desconcierto, desesperanza y atropellos, surgen retos: Conformar una sólida y férrea organización de médicos colombianos que tenga como objetivo, entre otros, liderar la consecución de un cambio para gozar de condiciones profesionales y laborales dignas.
Es necesario ajustar lo concerniente al recurso humano para la salud en cuanto al tratamiento que económicamente debemos justamente percibir como producto de nuestra actividad laboral. También hay que tener en cuenta que, si quien presta el servicio lo realiza en condiciones infraestructurales antitéticas, recibe un mal trato en educación médica continuada y salarialmente, el resultado de la atención va a tener deficiencias.
Somos una población aproximada de unos 350 mil trabajadores de la salud entre profesionales, auxiliares, técnicos y administradores. Hay malestar por la mala remuneración e inseguridad en el ejercicio profesional, por condiciones laborales antitéticas y por la pérdida de la dignidad profesional (constreñimiento del acto médico).
Requerimos:
1- Un sistema único de vinculación laboral, estratificación laboral, nivelación salarial y, además, el establecimiento de unos incentivos para los trabajadores del sector.
2- Eliminar la vinculación laboral a través de cooperativas o empresas intermediarias, exigimos que sea directamente con la empresa responsable de la prestación de los servicios de atención en salud.
3- Reivindicar el contrato de trabajo a fin de obtener garantías laborales de origen constitucional, legal y convencional, y eliminar toda forma atípica de contratación.
4- Reivindicar la autonomía del médico en el acto médico, en procura de brindar atención en salud digna, ética, en el marco de los criterios técnico científicos.
5- Definir unos ponderables para aquellos trabajadores de la salud que laboren en zonas especiales por razones de orden público, de población dispersa y en condiciones de riesgo.
6- Concertar con los ministerios de la Protección Social y de Educación y el ICFES lo concerniente a las necesidades de recurso humano para el sector.
7- Definir las responsabilidades frente aquellas condiciones infraestructurales y de aditamentos para que la práctica profesional se preste en condiciones éticas.
8- Establecer las responsabilidades que en educación médica continuada deben asumir el Ministerio de la Protección Social, las Secretarías de Salud, las EPS y las IPS.
9- Concertar una actualización y unificación de la jurisprudencia sobre responsabilidad médica.
10- Respeto a la Misión Médica. Ningún profesional de la salud será obligado a actuar en contra de la ética médica ni será sometido, por parte de ninguno de los actores armados ni de las fuerzas del Estado colombiano, a situaciones que vayan en contra del Derecho Internacional Humanitario.
De los médicos, todos, depende que salgamos del ostracismo y, en el mediano plazo, estemos sentados con el legislativo y el ejecutivo en una mesa de negociación que tenga como referencia los tópicos anteriormente planteados. Movilizarnos alrededor de nuestros propios intereses es una necesidad y una obligación
Colegio Nacional de Médicos Generales de Colombia (Afíliate www.conameg.org)
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