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Editorial
La Atención Primaria en Salud requiere otro modelo
Estamos de acuerdo en que el Sistema de Salud vigente en Colombia, bajo los cantos del mercado, enterró la estrategia ATENCIÓN PRIMARIA EN SALUD (APS), la que en algunos países de América Latina está sirviendo de fuente inspiradora para la introducción de innovaciones y modelos en la gestión de la salud y la atención. Veamos algunos ejemplos: Equipos Básicos de Atención Integral (EBAIS) en Costa Rica, Medicina General Integral en Cuba, Saúda da Familia (PSF) en Brasil, Centros de Salud Familiar (CESFAM) en Chile, Barrio Adentro en Venezuela, Centros de Atención Primaria de Salud (CAPS) en Argentina, Sistema Único de Salud (SUS) de Brasil y Salud Familiar Comunitaria Intercultural (SAFCI) en Bolivia, y adicionalmente algunas prácticas de Atención Primaria Integral en Salud (APIS) en algunas localidades de la ciudad de Bogotá. Lo anterior ligado, por supuesto, a la noción política de recuperación del Estado de Bienestar como contraposición al modelo neoliberal mercantilista o como giro a la conducción política de algunos gobiernos y de modelos de Estado.
En encuentros académicos y de gobiernos, abundan algunas experiencias e investigaciones de intentos de recuperación de la estrategia de APS, más como esfuerzos locales de la municipalidad o como experimentos muy focalizados impulsados más desde la academia, que como una política nacional. En los programas de salud pública, plasmados en algunos planes de desarrollo y en los planes de salud (antes planes de atención básica), nacional, territorial o municipal, casi que de manera demagógica aparece la mención de APS con el esbozo de algunos programas, pero con la intención de aumentar coberturas con cargo al Estado, cuidando de no tocar la propiedad y los gastos diferentes al social, desligados de la condiciones de vida y orientados hacia la atención de los llamados más necesitados (de los pobres los más pobres) o simplemente para apuntalar servicios de primer nivel, pero dejando de lado aquello de la transformación social. Con alguna cuota de incredulidad, en ocasiones hasta los aplaudimos a sabiendas que son tintes demagógicos o falsas ilusiones aisladas de gobernantes locales.
Pareciera ser un estribillo, pero no nos cansamos en sostener que de la mano del mercado todo aquello que no sea rentable como mercancía es abandonado; en APS las personas son sujeto de derechos y no meros consumidores de servicios. Luego, hoy difícilmente aceptarían al trabajador de la salud si sus acciones, aparte de ser medidas, no fueran facturables.
Queremos facilitar los espacios de Momento Médico para que académicos, dirigentes sociales y gremiales y líderes políticos, puedan plantear el debate en forma abierta y franca.
Por el momento, seguiremos en esta posición. ASMEDAS Seccional Antioquia, como gremio de los médicos, no ha dejado, ni se dejará endulzar por cantos de sirena de quienes han propalado a los cuatro vientos las reformas aupadas por las agencias del capital financiero como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, en contra, incluso, de Naciones Unidas o de la Organización Mundial de la Salud.
Desconfiamos que el actual gobierno, por su posición genuflexa a los modelos de mercado y a la llamada confianza inversionista extranjera, sea capaz de desarrollar los acuerdos o convenios internacionales, como la Declaración de las Américas sobre renovación de APS de Montevideo del año 2005, la Agenda de la Salud para las Américas 2008- 2017, la Conclusiones de la XVII Cumbre Iberoamericana de los Ministros de Salud de 2007 y de la Quinta Cumbre de las Américas de 2009, porque ha demostrado hasta la saciedad que no tiene voluntad política para solucionar los problemas sociales y económicos de las mayorías de la población, entre ellos la salud. De ahí la necesidad de otro modelo en el que la salud sea un derecho fundamental.
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