- ¿Oye Aníbal, has oído hablar de los trece proyectos que para reformar el Sistema Nacional de Seguridad Social en Salud que presentaron al Congreso? ¿No te parece que debe haber gato encerrado, como en el cuento del dulce que le cayó una rata por la noche y se lo dieron todo al bobo de la casa y el bobo dijo: No señor, de esto tan bueno no dan tanto?
- Claro que sí; por ahí andan trabajando con esta súper producción maratónica, dicen que tratando de sacar un resumen de los trece proyectos. ¿Te imaginas el camello que puede resultar?
- Pero la gente ya no le para bolas a estas cosas. Con decirte que ni el señor Presidente, muy ocupado con su reelección y con el problema que se le ha creado con los paramilitares, tampoco se ha preocupado mucho por estos proyectos.
- ¿Y tú, qué opinas Aníbal?
- Mira Isabel, yo siempre he dicho que la Ley 100 del 93 fue tan mal hecha que para reformarla hay que volverla a hacer. No se trata de introducirle ajustes cada uno o dos años de acuerdo a las ganancias del sector financiero, al momento político y fiscal que se viva o al último raponazo de la corrupción sobre los recursos del régimen subsidiado.
- Mirando los proyectos de que me hablas, no se ve por ninguna parte la solidez que de verdad apunte a mejorar la salud de los colombianos, que es lo que hay que buscar, y eso se descubre muy fácilmente.
- ¿Cómo?
- Ninguno de los trece tiene un propósito y finalidad claros, explícitos, definidos que entusiasme, y sin entusiasmo nada se hace. Todo se reduce a lo que ya tantas veces hemos llamado la práctica técnico instrumental en la elaboración de objetivos. La objetivitis hace tanto tiempo desacreditada.
- ¿Otra vez el cuento aquel del artefacto técnico?
- Sí, amiga mía. Ajustar aquí, aceitar allá, cambiar unas pilas, reducir aquí, alargar allá y escribir cientos de páginas para enredar la pita. Sí, así como lo oyes, sin entusiasmo que contagié a la población y que la obligue a sentir como propio su Sistema de Seguridad Social en Salud y a defenderlo como cosa propia, no hay nada.
- Con base en listados de objetivos técnicos, elaborados desde el escritorio, y que muchas veces son contradictorios entre sí, no se llega a ninguna parte. Primero hay que definir una identidad, es decir, qué es lo que queremos ser. Y lo que queremos ser tiene que nacer de una discusión pública, porque lo que queremos ser en ese campo específico de la seguridad social en salud, no es lo que se le ocurra a uno o dos o tres políticos por importantes que ellos sean, o a las cajas de compensación o al Ministro de la Protección Social. Esto se sabe desde hace mucho tiempo y es la base de toda discusión republicana, es decir, de todo debate sobre la cosa pública. Y, además, ya lo sabía el gato en Alicia en el país de las maravillas.
- ¿Cómo que ya lo sabía el Gato?
- Recuerda Isabel, la pregunta que Alicia le hizo al Gato: "Gatito de Cheshire ¿Querría decirme, por favor qué camino debo tomar para salir de aquí?". - "Eso depende del lugar a donde quieras ir-, dijo el Gato". - "Me da lo mismo el lugar-, dijo Alicia." - "Entonces no importa que camino tomes"-, afirmó el Gato."
- Muy sabio el Gato, Aníbal-.
- Sabio y observador, como todos los gatos, y con mucho sentido común que es el que no tienen los ponentes de los proyectos a quienes no les interesa sino figurar como vitrinas de la reforma al Sistema de Seguridad Social en Salud.
- Y ¿Cuál podría ser esa finalidad, ese propósito que entre todos los colombianos podríamos buscar, que despierte el entusiasmo de todos, Aníbal?
- La única finalidad o propósito de un Sistema de Seguridad Social en Salud es la de mejorar la situación de salud de la población colombiana .
- ¿Y qué se quiere decir con esto?
- Se quiere decir, en primer lugar, que se conoce cuál es la situación actual de la salud de los colombianos y no la conocen. Y, en segundo lugar, que se conozca qué se tiene que hacer para mejorarla, es decir, para pasarla de su situación actual a otra situación mejor. y tampoco lo conocen.
- ¿Tu crees Aníbal que esos señores tan capacitados e importantes no conocen qué es lo que tienen que hacer?
- Claro que no lo conocen, porque uno solamente conoce aquello en que cree de verdad. Y todos ellos creen de verdad en esta nueva versión del capitalismo trasnacional y globalizado. Si conocieran otras cosas, tendrían que creer en ellas y no estarían, por ejemplo, discutiendo sobre el tema de los hospitales públicos en el país, mientras dan vía libre a la construcción de más torres hospitalarias del sector privado.
- ¿Y eso porqué tan raro Aníbal?
Lo que buscan ellos es acabar con los hospitales del sector público y reemplazarlos por hospitales del sector privado, pero eso no le hace ningún bien a la salud de los colombianos. Porque camas hospitalarias hay y sobran en el país. Lo que sucede es que la salud de los colombianos no pasa por las camas hospitalarias. Sí se reorganizan las camas actuales por niveles de atención y por redes, sobrarían camas y no habría que construir más torres. Pero eso no es negocio para el sector de la construcción, ni para el sector financiero que presta el dinero para las nuevas inversiones, ni para el sector que importa la tecnología de punta, ni para la publicidad que se beneficia hablando maravillas de las nuevas torres, ni para la multitud de contratistas que muerden de una nueva inversión.
- ¿Y no se trata, pues, Aníbal, de economizar recursos para poder salir adelante?
- Nada de eso Isabel. Al capitalismo transnacional no le interesa economizar en nada. Mientras más derroche un Estado en inversiones, mejor, porque a este capitalismo transnacional lo que le interesa es rotar el capital, vender, contratar, cobrar intereses, estimular la corrupción, vincularse o competir con otras grandes trasnacionales y descremar rápidamente. O, si no, fíjate en la guerra de Irak. El derroche ha sido grande para los Estados nacionales allí involucrados, pero las ganancias han sido inmensas para unas pocas transnacionales.
- Y, además, Isabel, eso de las redes y los niveles de atención hay que acompañarlo de otras cosas como la capacitación y la formación de los recursos humanos para la salud y de otras medidas para regular la oferta de servicios que las empresas promotoras de salud, vinculadas ya muchas al capital transnacional, no aceptan, porque lesionan sus intereses financieros.
- Entonces, Aníbal, ¿Qué hay que hacer?
La única finalidad o propósito que se puede evaluar objetivamente, desde el punto de vista de la salud de las gentes que es lo que importa y no de los estados financieros de los intermediarios y de las ganancias políticas de ciertos grupos de corruptos, es mejorar la situación de salud de los colombianos. Y además, tiene la gran ventaja de que la misma gente la puede concretar y objetivamente ver, sufrir y tocar. Lo demás son pamplinas y música celestial.
- Y figúrate, Aníbal, que ni siquiera hay un sistema de información confiable que permita formular objetivos en esa forma tan alegre y deportiva.
- Por eso te repito, Isabel, que solo a partir de un propósito como el de mejorar la situación de salud de la población, es posible diseñar todo un conjunto coherente de objetivos políticas y estrategias para llevarlo a feliz término. Es decir, diseñar un proyecto, o sea una voluntad colectiva orientada hacía un fin, un futuro que se ha de promover o una idea a realizar. Actuar de otra manera es convertir los recursos para la salud de los colombianos en el instrumento para mejorar las ganancias de los negociantes nacionales y transnacionales de la salud.
- Pero lo más extraño, Aníbal, es la constancia que deja el ponente de uno de los proyectos de Ley, el doctor Germán Vargas Lleras, cabeza visible del Uribismo en el Congreso, cuando cita a profesores de la Universidad de Harvard en el sentido de que "al apoderarse de la financiación y del manejo de los servicios de salud, los intermediarios financieros se han convertido en fuerzas políticas poderosas en cuanto a mantener el actual caótico, pero altamente rentable, sistema de salud. Tantos los médicos como los pacientes son rehenes en cuanto a las decisiones de los aseguradores que operan con ánimo de lucro".
- ¿Será que el señor Presidente está de acuerdo con esta posición de su más fiel servidor en el Legislativo, Aníbal?
- Vaya uno a saber Isabel, qué buscan Vargas Lleras y sus amigos con esas posiciones. Por eso te digo que los trece proyectos para reformar el actual Sistema General de Seguridad Social en Salud, no son más que palabras...palabras... y más palabras. No vale la pena botarles tiempo.

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