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por fuera de la
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la salud pública en
Colombia.


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salud pública.


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Antioquia, Colombia
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destacado.


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Muertes por fiebre amarilla y accidente ofídico desnudan falencias del Sistema de Salud colombiano

Bastó una epidemia de Fiebre Amarilla y una mordedura de Serpiente Coral para que todos, administradores del Sistema General de Seguridad Social en Salud SGSSS, académicos, salubristas, usuarios, despertaran del letargo mediático y pensaran seriamente en la Salud Pública. Múltiples declaraciones de las organizaciones gremiales y sindicales, proclamas de Congresos y Seminarios habían ya alertado sobre la inexistencia de una política pública en salud y seguridad social, pero se necesitó una picadura de mosquito y una de serpiente para que se hablara nuevamente o bien de un ajuste a la ley o bien de un nuevo modelo de Salud y Seguridad Social.

Opiniones encontradas, antagónicas unas y conciliadoras otras; las primeras pensando en el bien común, en la Salud Pública, la salud de todos, y las conciliadoras, las de los ajustes, pensando en los intereses privados, de grupos, de EPS, de ARS, de los financistas.

Hemos consultado diferentes opiniones sobre la Salud Pública, su crisis y su devenir, la evaluación del modelo a 10 años, y las opiniones son diversas. Nosotros compartimos el criterio de que la Salud Pública debe ser una política de Estado, es su responsabilidad: garantizar la salud de todos los ciudadanos, lo individual y lo colectivo, y para ello es necesario abordar el problema en el plano de la política, de una organización social incluyente en donde la equidad y la distribución de la riqueza obedezcan al principio de 'a cada cual según sus necesidades' en aras de un sano bienestar colectivo e individual.

Por ello, entender la Salud Pública como algo simplemente reducido a unas acciones de prevención y promoción instrumentalizadas no deja de ser un sofisma de distracción. Si el Estado que aspiramos construir es de corte social y democrático de derecho, mal podría entenderse la Salud Pública como un simple control de vectores, Aedes Aegypti, o el mantener unos buenos stop de sueros antiofídicos. El hecho de no existir ninguno de los dos, cosa grave, es sólo muestra de que no existe una política pública en salud. Igual que el hecho de que más de la mitad de nuestros ciudadanos no tengan posibilidad de acceder a los servicios de salud demuestra la ausencia de una política que, desde el Gobierno y el Estado, busque el bien común.

Salud Pública, por tanto, es bienestar colectivo, y ello implica también empleo, educación, recreación, cultura y oportunidad de ejercer ciudadanía, cosa inexistente, al menos para las mayorías, en este país, mediatizado e idiotizado por unos medios de comunicación masivos de información al servicio de los intereses de grupos privados que no han estado ni están interesados en el bienestar colectivo, en la Salud Pública.

Saludamos el debate, ya era hora; pero, también advertimos sobre lo que se puede venir que, más que una reforma favorable a los intereses generales, es una contrarreforma que afianza, aún más, los intereses de los grupos financieros nacionales e internacionales que ven la salud y la salud pública como un buen negocio y a los trabajadores de la salud, y a los médicos en particular, como los instrumentadores de un modelo por demás ya inequitativo.

Consideramos de fundamental importancia que, al frente del debate por la recuperación de la Salud Pública, se coloque la defensa y conquista del Derecho a la Salud y la Seguridad Social Integral, verdaderos instrumentos de recuperación de la paz con justicia social.

Convocamos, pues, a los demócratas, a los académicos, a los ciudadanos sujetos de derechos, a las organizaciones sociales, sindicales, gremiales y personalidades interesadas en el bien público a que conjuntamente adelantemos una gran cruzada Nacional de dignificación del bien común y público, hoy envilecido por los mercaderes de la salud de los colombianos.

Primero de mayo: el médico y el trabajo digno

Hoy, como nunca, los Médicos y demás trabajadores de la Salud sufren los rigores de un modelo que niega los derechos humanos. Niega el derecho al trabajo decente entendido éste como estable, con Seguridad Social, adecuadamente remunerado y con independencia en su ejercicio.

Ante un gobierno de doble faz, que aparece defendiendo a nivel internacional y firmando los acuerdos de la OIT y a nivel interno se precia de despedir a miles de trabajadores e imponer como orientación la deslaboralización y sobreexplotación del conocimiento o talento del sector salud, no queda opción distinta a la oposición.

Por ello, en el día del trabajo o, mejor, de los trabajadores, es más que válido salir a ejercer el derecho civil a la protesta y la búsqueda organizada de otro modelo que, no sólo responda a las necesidades propiamente gremiales, sino a los intereses y búsqueda de la salud para todos nuestros ciudadanos.

Cuarenta y cinco años de lucha gremial y sindical, a favor de los Médicos y de la Salud de los Colombianos, en cabeza de Asmedas, se ven hoy mancillados por un modelo y Gobierno que desconoce conquistas y derechos y que, además, desprecia con holgada desfachatez el trabajo honrado de un sector que, a pesar del conflicto interno, continúa prestado lo mejor de sí para llevar a los colombianos una mejor salud y bienestar.

Que sea, entonces, el Primero de Mayo un motivo de orgullo por permanecer de pie, con la frente en alto, y seguir ejerciendo la profesión con humanismo, a pesar de la denigración que, desde las altas esferas, se hace a nuestra profesión.

 

 
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