Por Álvaro Burgos P.
Periodista
(Tomado de El País, Santiago de Cali, martes 14 de septiembre de 2004)
Por primera vez en toda la vida de la medicina en Colombia, los médicos se encuentran unidos para enfrentarse a las distorsiones e iniquidades que la Ley 100 ha creado en contra de la salud en Colombia. Como si por fin el instinto de supervivencia hubiera obrado el milagro de unir a 56.000 médicos para que la salud no siga bajo las anomalías que hoy padece, con intermediarios enriquecidos multimillonariamente mientras colapsan los hospitales; las coberturas de salud nunca cumplidas; los médicos y trabajadores de salud proletarizados; el noble ejercicio de salvar vidas envilecido, al tiempo que desafueros y corrupción, reinan en todo el ancho mundo de la salud en Colombia.
Ante este panorama desolador, y frente a la posibilidad de modificar la Ley 100 de 1993, los médicos han tomado la sensata decisión de unirse para que su voz sea escuchada en el recinto del Capitolio Nacional. Allí se discuten en este momento proyectos de ley que habrán de dotar con un nuevo estatuto el asunto de la salud, de reforzar o debilitar la salud pública, de engrandecer o despreciar a quienes son trabajadores de la salud, de hacer posible que haya realmente más colombianos atendidos en ese derecho inalienable que les reconoce en el papel la Constitución Política y que debe ser genuinamente universal, sin exclusiones ni restricciones para nadie. Se trata de convertir la salud en un elemento del equilibrio social propiciador de la paz y no, como ocurre hoy, en un factor más de corrupción, enriquecimiento de unos pocos y postración de los científicos y los trabajadores de salud.
Fueron las instituciones médicas de mayor representatividad del país, de naturaleza gremial, las que tomaron la decisión el pasado fin de semana en Paipa, Boyacá, de no permanecer calladas ante las graves consecuencias sociales que acarrearía al país un eventual desmonte del sistema público de salud y de permitir que el desorden actual sea el que gobierne la salud.
La Federación Médica Colombiana FMC, la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas Acsc, la Asociación Médica Colombiana AMC, la Asociación Médica Sindical Colombiana Asmedas, y el Colegio Médico Colombiano CMC, han propuesto conformar la "Nueva Federación Médica Colombiana" que, como organización de segundo piso, trabajará por los delicados propósitos que tienen que ver con su tarea médica.
Los médicos consideran que el conocimiento médico es patrimonio social, económico y cultural del país y que la salud debe ser reconocida y respetada como derecho para todos los colombianos. Si hoy esto no ha sido posible, entonces deben modificarse las bases estructurales del actual sistema de salud, el cual ha demostrado su ineficacia durante la última década, y propender por un modelo democrático de salud.
En fin, que sean ellos los que adelanten su tarea con el rigor con que la iniciaron. El Valle del Cauca estuvo representado por el doctor Víctor Salamanca Solís, vicepresidente científico de la Asociación Médica Colombiana AMC.